1 Corintios 1:27- ...sino
que lo necio del mundo escogió Dios para avergonzar a los sabios; y lo débil
del mundo escogió Dios para avergonzar a lo fuerte,
Y lo vil del mundo y lo
menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de
que nadie se jacte en su presencia.
Esta es de la manera que
procede el Señor:
a. Lo
necio del mundo. Aquello que nadie consideraría.
b. Lo
débil del mundo. Aquello que nadie usaría.
c. Lo
vil del mundo. Aquello que fácilmente rechizarían.
d. Lo
menospreciado. Aquello que para el mundo, no tiene valor.
Todos estos escogidos,
seleccionados por Dios para avergonzar a aquellos sabios de este cosmos, a los
que se consideran fuertes. Aquellos que dicen que no puede ser, para dejar
sentado su poder.
Algo que definitivamente
se aprende de este hecho es, que Dios y sólo Dios es el que capacita, habilita,
prepara y envía; restaura, corrige y comisiona.
Dios no comparte su
gloria, su honra y alabanza; a Él y sólo a Él pertenece. Por ello es que Él
desarma, para volver a establecer el orden.
Esta es una promesa antes
del fin, y es para aquellos que por Él han sido seleccionados, llamados:
...porque Yo os daré palabra y
sabiduría, la cual no podrán resistir ni contradecir todos los que se opongan
(Lucas 21:15).
Yo, dice el Señor daré la
palabra y sabiduría, y porque ha sido dado por Él, saldrá para llevar a toda
capacidad su labor en todo lugar al que se le ha dado audiencia. Y esto
expuesto, no podrán limitar, y la contradicción de esta no tendrá lugar con
aquellos que se oponen.
Hay algo que
inconfundiblemente es una realidad, cuando Dios obra ese hecho dejará en claro
su proceder, su autoría.
La razón poderosa de esa
realidad es para que nadie se jacte en su presencia.
Pero tenemos este tesoro
en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios y no de
nosotros (2 Corintios 4:7).