El estado o curso de agradecimiento, el conjunto de
elementos en lo que aquello consiste no es o está basado en niveles de cuantía,
de una ubicación particular.
Algo tiene que activarse, desarrollarse en el
interior, que haga valorar todo aquello que procede de las manos de Dios y
entregado a cada cual.
Algo tiene que despertar en el entero ser
aprendiendo a apreciar todo cuanto procede de los medios que Él ha dispuesto u
ordenado que esto sea una realidad.
Una mente, un corazón agradecido comprueba todo con
la métrica de cálculo en base a lo indigno que se es en recibir del Soberano
Rey. Esto permite que todo permanezca en la perspectiva correcta. ¿Quién es
digno de todas sus bondades para con nosotros?
Resulta interesante que si un pueblo de bajos
recursos o normal, ya sea una villa, aldea; y un individuo fuese honrado con la
presencia de un rey, presidente, alguien en liderazgo en su lugar de ubicación,
vivencia; ellos se sentirían privilegiados en haber recibido aquella deferencia
de aquel, sin haberles concedido absolutamente nada, sólo su presencia.
¿Por qué habría surgido la gratitud? ¿Por qué
habría surgido el entusiasmo? Porque para ellos aquello resulta importante,
aquel simple gesto para ellos fue un acto especial, porque para ellos los honró
con el simple hecho de estar allí.
Dios no sólo está presente, jamás su presencia está
sin bendecir, sin impartir o dar aquello que se necesita, que es vital,
indispensable para toda vida. Y hay tantos que más impactados se sienten por
una presencia humana distinguida, que con el Dueño del universo que sí los
colma continuamente de su misericordia y de su gracia. Nadie es digno, nadie es
merecedor; y hay aquellos que realmente abundan en ingratitud y están
desconformes con lo que se ha placido el Señor en confiarles.
·
Toda buena
dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de luces, en el cual
no hay mudanza ni sombra de variación (Santiago 1:17)),
Algo hay torcido en los niveles de evaluar lo que
es oro puro de la simple escoria, en comparación. Y cuando se está en aquella
condición de desechar lo bueno y apropiarse de aquello que en nada beneficia,
difícil es el poder realmente justipreciar o valuar.
¿En base a qué se valora? ¿En base a qué se
considera bendecido?
Y de estar bendecidos, esto no encuentra vacíos o
faltantes, ya que en vez de estar o considerar lo que no está o hace falta en
base a algún criterio, cuenta o se goza en las ricas bendiciones que su Dios le
ha provisto.
Ser exigentes en lugares que no corresponden, hacia
quien no tiene obligación alguna, ya que todo cuanto hace el Señor lo hace de
su puro e incondicional amor para con todos. Si exigencia se desea dar uso, que
esta sea para consigo mismo, demandando que ingratitud con el Creador no sea
jamás la fuente del que se beba.
Si el pueblo de Dios viviese en estado de
agradecimiento, sí, por todo cuanto concede Él, ya que si procede de Él es
bueno, lo alabarán; este hecho abriría puertas para que continuaran las
entradas de aquello que a todos tiene preparado. Empero, ese estado en que se
percibe en parte del pueblo, como si el Dios a quien sirven los está
torturando.
Hasta que la piedra de ingratitud que está ante el
flujo del Río de Bendiciones provisto por el Creador, de esa fuente sólo
obtendrá gotas, cuando su vida de ella podría ser inundada.
Es de gran importancia señalar, que cuando hay un
variar en acontecimientos, es ya sea por una prueba o por el hecho que alguien
se ha movido de poder continuamente recibir de esa buena dádiva y don perfecto,
y el responsable de aquello no ha sido Dios.
Agradecimiento no debe ser una palabra desconocida
en su vocablo, ya que para muchos las quejas es la que tiene mayor vigencia; no
entre los paganos necesariamente, empero, en los labios de aquellos que no
deberían de poder cesar con sus lenguas la alabanza y la exaltación a su Dios.
Cuando en la familia, comunidad, negocio, carrera,
relación, persona; esto es del pueblo cristiano, que de ellos únicamente brote
el agradecimiento, habrá explosiones de cambios en el lugar en que ellos se
encuentren. Será notable un pueblo con su Dios confiado y comprometido, porque
su dependencia no está basada en posesiones o falta de ella, está cimentado en
un corazón que ama a su Rey y Señor. Ya que aquello que necesita está, aun en
los errores provocados que pudiese causar que no haya más por las malas
decisiones que lo limitó. Pero, la fidelidad del Creador allí está, cuidando de
su pueblo hasta la eternidad.
Cuando realmente se viva en un estado de gozo con
Dios, realmente se entenderá que nada que pudiese presentarse en su vida, ya
sea esto provocado, a consecuencia del pecado que habita en este mundo. Cuando
realmente se haya apropiado de esta ordenanza y lo haya hecho su pacto con su
Creador, en lo más adverso o placentero, vivirá confiado y esperanzado en la
obra que Él hará en medio de todo para que su nombre sea glorificado y usted el
beneficiado, bendecido.
El agradecimiento surge de una vida consagrada al
Señor, el cual es vivir separado de todo aquello que fácil puede confundir y
distraer. Sin embargo, para aquel que realmente ha podido ver la grandeza del
Hacedor a través de todo, ya que un creyente nunca está solo y desprovisto, la
gracia de Dios siempre lo acompaña y abre puertas para bendecirlo.
No será de agrado alguna condición desfavorable, mas,
el alma está complacida y agradecida con el Supremo Rey.
Que bendición que, del corazón de los sabios
consciente o inconsciente, agradecimiento es el sello en esa vida. Es la moneda
con la que compran y venden.
·
Dad gracias
a Dios en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo
Jesús (1 Tesalonicenses 5:18)
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