viernes, 6 de septiembre de 2024

¿AGRADECIDO O EN RECLAMO? (LA CONFIANZA EN DIOS SIEMPRE ESTÁ AGRADECIDO)

 

El estado o curso de agradecimiento, el conjunto de elementos en lo que aquello consiste no es o está basado en niveles de cuantía, de una ubicación particular.

Algo tiene que activarse, desarrollarse en el interior, que haga valorar todo aquello que procede de las manos de Dios y entregado a cada cual.

Algo tiene que despertar en el entero ser aprendiendo a apreciar todo cuanto procede de los medios que Él ha dispuesto u ordenado que esto sea una realidad.

Una mente, un corazón agradecido comprueba todo con la métrica de cálculo en base a lo indigno que se es en recibir del Soberano Rey. Esto permite que todo permanezca en la perspectiva correcta. ¿Quién es digno de todas sus bondades para con nosotros?

Resulta interesante que si un pueblo de bajos recursos o normal, ya sea una villa, aldea; y un individuo fuese honrado con la presencia de un rey, presidente, alguien en liderazgo en su lugar de ubicación, vivencia; ellos se sentirían privilegiados en haber recibido aquella deferencia de aquel, sin haberles concedido absolutamente nada, sólo su presencia.

¿Por qué habría surgido la gratitud? ¿Por qué habría surgido el entusiasmo? Porque para ellos aquello resulta importante, aquel simple gesto para ellos fue un acto especial, porque para ellos los honró con el simple hecho de estar allí.

Dios no sólo está presente, jamás su presencia está sin bendecir, sin impartir o dar aquello que se necesita, que es vital, indispensable para toda vida. Y hay tantos que más impactados se sienten por una presencia humana distinguida, que con el Dueño del universo que sí los colma continuamente de su misericordia y de su gracia. Nadie es digno, nadie es merecedor; y hay aquellos que realmente abundan en ingratitud y están desconformes con lo que se ha placido el Señor en confiarles.

·         Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de luces, en el cual no hay mudanza ni sombra de variación (Santiago 1:17)), 

              

Algo hay torcido en los niveles de evaluar lo que es oro puro de la simple escoria, en comparación. Y cuando se está en aquella condición de desechar lo bueno y apropiarse de aquello que en nada beneficia, difícil es el poder realmente justipreciar o valuar.

¿En base a qué se valora? ¿En base a qué se considera bendecido?

Y de estar bendecidos, esto no encuentra vacíos o faltantes, ya que en vez de estar o considerar lo que no está o hace falta en base a algún criterio, cuenta o se goza en las ricas bendiciones que su Dios le ha provisto.

Ser exigentes en lugares que no corresponden, hacia quien no tiene obligación alguna, ya que todo cuanto hace el Señor lo hace de su puro e incondicional amor para con todos. Si exigencia se desea dar uso, que esta sea para consigo mismo, demandando que ingratitud con el Creador no sea jamás la fuente del que se beba.

Si el pueblo de Dios viviese en estado de agradecimiento, sí, por todo cuanto concede Él, ya que si procede de Él es bueno, lo alabarán; este hecho abriría puertas para que continuaran las entradas de aquello que a todos tiene preparado. Empero, ese estado en que se percibe en parte del pueblo, como si el Dios a quien sirven los está torturando.

Hasta que la piedra de ingratitud que está ante el flujo del Río de Bendiciones provisto por el Creador, de esa fuente sólo obtendrá gotas, cuando su vida de ella podría ser inundada.

Es de gran importancia señalar, que cuando hay un variar en acontecimientos, es ya sea por una prueba o por el hecho que alguien se ha movido de poder continuamente recibir de esa buena dádiva y don perfecto, y el responsable de aquello no ha sido Dios.

Agradecimiento no debe ser una palabra desconocida en su vocablo, ya que para muchos las quejas es la que tiene mayor vigencia; no entre los paganos necesariamente, empero, en los labios de aquellos que no deberían de poder cesar con sus lenguas la alabanza y la exaltación a su Dios.

Cuando en la familia, comunidad, negocio, carrera, relación, persona; esto es del pueblo cristiano, que de ellos únicamente brote el agradecimiento, habrá explosiones de cambios en el lugar en que ellos se encuentren. Será notable un pueblo con su Dios confiado y comprometido, porque su dependencia no está basada en posesiones o falta de ella, está cimentado en un corazón que ama a su Rey y Señor. Ya que aquello que necesita está, aun en los errores provocados que pudiese causar que no haya más por las malas decisiones que lo limitó. Pero, la fidelidad del Creador allí está, cuidando de su pueblo hasta la eternidad.

Cuando realmente se viva en un estado de gozo con Dios, realmente se entenderá que nada que pudiese presentarse en su vida, ya sea esto provocado, a consecuencia del pecado que habita en este mundo. Cuando realmente se haya apropiado de esta ordenanza y lo haya hecho su pacto con su Creador, en lo más adverso o placentero, vivirá confiado y esperanzado en la obra que Él hará en medio de todo para que su nombre sea glorificado y usted el beneficiado, bendecido.

El agradecimiento surge de una vida consagrada al Señor, el cual es vivir separado de todo aquello que fácil puede confundir y distraer. Sin embargo, para aquel que realmente ha podido ver la grandeza del Hacedor a través de todo, ya que un creyente nunca está solo y desprovisto, la gracia de Dios siempre lo acompaña y abre puertas para bendecirlo.

No será de agrado alguna condición desfavorable, mas, el alma está complacida y agradecida con el Supremo Rey.

Que bendición que, del corazón de los sabios consciente o inconsciente, agradecimiento es el sello en esa vida. Es la moneda con la que compran y venden.

 

·         Dad gracias a Dios en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús (1 Tesalonicenses 5:18)

 


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