Él le pide señal al ángel de Jehová que el Señor
había hablado a través de su mensajero.
La señal que recibió fue fuego que consumió carne y
los panes que había preparado y puesto sobre la peña como le fue indicado (Jueces
6:21).
La señal no era por no creerle a Dios, era para
confirmar. Pedir confirmación a Dios es igual a decirle, Señor, sé que
imposible es para mí lo solicitado o dicho; pero, por Ti, a través de Ti se
hace realidad. Se despeja lo humano (pensamientos, consideraciones) y el mover
o proceder se confina o se enmarca en lo espiritual. Desde esa hora o momento
de la confirmación ya Gedeón no era o sería el mismo hombre. Iría avanzando,
creciendo en gracia y viendo o considerando las cosas en la perspectiva divina.
Confirmación para Gedeón fue dejar de ser aquel que
se ocultaba, y enfrentar a los enemigos de Israel. Fue dejar de temer y empezar
a creer, no en su capacidad, mas bien, en la capacitación que recibiría de parte
de su Hacedor.
A los ojos de Dios confirmación es el inicio del
mover por fe, creerle y actuar o conducirse conforme a lo que Él le ha llamado.
Sin la confirmación, no habría habido el hecho de
haber examinado lo dicho o pedido, e iniciar la marcha hacia aquello indicado.
El Señor siempre despeja dudas y revela que
ciertamente Él está en medio y al frente de aquello que le ha asignado.
Confirmación fue decirle al Señor, Tu sello, Tu
firma autorizando aquella encomienda es lo que lo activa, hace oficial la
empresa y no hay forma alguna que pueda haber pérdida en lo emprendido, es una
garantía de victoria, éxito, prosperidad, llegada.
El Señor siempre participará en aquello en donde
sin lugar a dudas se sabrá y se entenderá que Él le ha hablado a través del medio
que Él ha determinado.
Empero, al igual hay instancias en donde no hay
necesidad de confirmación, ya que todo está detallado.
Cuando la relación con el Señor es estrecho,
continuo, ininterrumpido; cuando Él dictamina, ordena, envía; nada más hay que
agregar excepto, hágase tu voluntad, instrúyeme en el proceso; guíame en el
camino, ayúdame a no perder la visión del llamado, lo ordenado. Y proceda en el
caminar no complicando o agregando nada que no ha determinado, y que sólo
podría entorpecer el avance en los planes de bien.
Cuando se recibe un documento, para que sea auténtico,
se requiere ya sea un sello, una firma que respalde u oficialice, legalice el
contenido de ello.
El momento que todo está claramente detallado, ya
sea esto un nombramiento, una asignación o autorización para proceder de tal o
cual manera, partiendo de esa premisa usted está cubierto, ya que los responsables
de aquello que usted ha recibido le tendrán que apoyar en el esfuerzo, labor,
responsabilidad, liderazgo que implicará su función.
Gedeón tuvo una asignación de liderar, de estar al
frente de un movimiento de liberación y derrota de los enemigos de Israel,
aquello se lo comunicó un ángel enviado por el Creador. Sin embargo, ante el
mensaje recibido Gedeón, sólo procuró tener la confirmación que aquello era sin
duda una empresa que iba a enfrentar con la ayuda y ciertamente con la
autorización de su Dios. Gedeón, por así aplicarlo, solicitó al Señor que firmase
la misiva que le envió, y de allí hubo un Gedeón preparándose para el llamado de
su Dios sobre su vida. Dios confirmó y él se preparó y obedeció.
El Señor a través de las Sagradas Escrituras ha enviado
ordenanzas para su pueblo, sus hijos. Estas ya tienen el sello divino sobre ella,
tiene toda autenticidad.
¿Lo está obedeciendo o lo está cuestionando? ¿Es su
prioridad? Y de no ser así, ¿Por qué?
Gedeón se puso de inmediato al servicio de su
Creador al recibir la confirmación. Usted tiene la Biblia y las ordenanzas
divinas para con su vida. ¿Cumpliendo o en rebelión?