Ha habido quienes le han presentado al Señor ya sea
su petición por una esposa, esposo, casa, auto, negocio, profesión, y por lo
que para ellos ha sido un largo periodo, tomaron sus propias decisiones, para
luego verse ante situaciones que pudo haberse evitado si hubiese esperado que
se cumpliera el tiempo en que el Creador habría permitido que usted recibiese
lo que le había preparado. Pero, el Hacedor en su misericordia no lo abandona
en su ansiedad. Aprenda a esperar en el Señor si le ha presentado una petición,
Él cumplirá en el periodo que corresponderá. Espérelo llegará.
· Números 14:9…por cuanto cumpliste siguiendo a Jehová mi Dios.
En el periodo de cuarenta y cinco años muchos
obstáculos se presentaron, pruebas, tentaciones. Empero, aun en medio de un
pueblo obstinado en el mal, hubo quienes determinaron que no darían lugar al
mal. Aun estando entre una mayoría que iban en dirección contraria, no influenció
con aquellos que estaban comprometidos con su Dios.
Esperando pacientemente entre miles y miles de
personas, y los años transcurrían; con el mismo entusiasmo, determinación y
esperanza permanecieron los esperanzados en el Señor. Un día he de heredar y
posesionar lo que se me ha prometido. La tierra que hoyó (pisó) tu pie será
para ti, y para tus hijos en herencia perpetua. Por cuanto cumpliste siguiendo
a Jehová tu Dios, y no a temores, desmayos de hombres.
Cuarenta años tenía cuando entró Caleb en la tierra
prometida, es importante mencionar no fue en su juventud que recibió la
herencia. Transcurrió cuarenta y cinco años. ¿Se excedió el Señor con el tiempo
de cumplimiento? El tiempo del Creador siempre es perfecto, y usted lo ha de
recibir y lo ha de disfrutar.
¿Cuántos de ustedes en menos tiempo, posible sea
días o semanas, meses de la promesa ya han soltado o dejado la espera? Posible argumento,
usted tiene un mejor plan que el Señor.
Esperar como Caleb, es una gran enseñanza de vivir
en confianza y esperanza; no en promesas de hombre, empero, en aquello que sale
de la boca de Dios.
Él se apropió de lo prometido y nada se lo iba a
robar, era uno de sus más grandes tesoros (esa propiedad ya era suya en su
interior, porque así le fue prometido). Entusiasmo, interés; confianza, estos
lo acompañaron en todo el recorrido. Llegado el momento pudo presentar su
reclamo: Dame, pues, ahora este monte, del cual habló Jehová aquel día. Me ha
hecho vivir como él dijo.
Hebrón (antes Quiriat-arba) llegó a ser la posesión
de Caleb, por cuanto había seguido cumplidamente a Jehová.
Caleb envejeció fuerte, porque cumplía con los
estatutos del Señor. Igual era su fuerza como a los cuarenta. Listo estaba para
enfrentar al enemigo que fuese para el reclamo de lo que le fue prometido, mas,
dice la Palabra que la tierra descansó de la guerra.
Cuarenta y cinco años después era para este siervo
descanso y disfrutar de las bondades del Señor para con él. ¿Demasiado tarde
diría alguno? Con el Señor nunca hay tardanzas, y Él dará suficiente tiempo
para que se pueda disfrutar de las bendiciones que Él ha otorgado.
No hubo un, ¿Por qué ahora en mi vejez? ¿Por qué no
pudo ser antes? Estos y más argumentos pudieron haber surgido. Pero, para Caleb
lo único que para él era importante era el hecho que en algún momento él iba a
recibir de Dios una heredad y cumplido el tiempo fue suyo.
Esperar a Dios, es en el cumplimiento de lo que él
ordena. No involucrado en mi propia agenda, empero, de manera imperativa
manteniendo todo en orden para la llegada de ese día prometido por el Señor.
Ochenta y cinco años para Caleb era una celebración
de cumplimiento ante Dios. Valió la espera, porque he cobrado con creces;
sembré en fe, y he cosechado en gozo. No únicamente fue Caleb el beneficiado, al
igual entró con él su descendencia. La entrega de uno, se multiplicó en
bendición para otros.
No miro la espera, miro al que espero;
No miro los años, miro al que los tiene en sus
manos;
No miro las gigantescas oposiciones, empero, el que
los guarda;
No miro la promesa como algo distante,
Miro al que lo hará realidad.
Que testimonio de fe, que recuento de una vida: “…por cuanto había seguido cumplidamente a Jehová Dios de Israel” (v.14). Esta fue la vida de Caleb.
¿Cuál será el recuento de su espera y confianza en
el Señor? ¿Será una de vergüenza o de certidumbre?
Para aquel que aún no haya entendido, la lluvia
temprana y tardía, procede del mismo Dios. Siempre habrá razones para lo que Él
hace, permite y el tiempo dado de espera.
Y ante su soberanía, el único argumento es: ¡Gloria
a Dos!
Jamás
olvide esta realidad:
·
2Corintios 1:20-Porque todas las promesas de Dios son sí en él, y Amén en
él, por medio de nosotros, para la gloria de Dios.
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