Abordé el barco esperanza en camino a
puerto seguro, para llegar a mí destino bienaventuranzas, que sería el nuevo
lugar para residir.
La decisión fue hecha en la hora aceptada, en los términos ofrecidos por
el benefactor.
Un viejo libro mi acompañante, sin nada de posesión, excepto fe en lo
que allí leía, el cual de ella me así para verlo una realidad en esta corta
vida extendida.
Repaso cuánto transcurrió antes de haberme enterado de esta oportunidad
brindada, y cierto es que nada se compara a lo que me espera allá.
Recuerdo los pasajeros, todos motivados con las nuevas oportunidades que
aquel lugar ofrecería. Todos centrados con sus proyecciones y sus sueños por
lograr. Nadie con un espíritu competitivo, tratando de desanimar al otro.
Empero, todos alentados por las oportunidades que allí se le brindaría.
Entre tanto que navegamos hacia aquel lugar, fuimos amenazados por
fuertes vientos y olas que parecieran que devorarían sin mucho esfuerzo aquella
nave que sobre su superficie golpeando está.
Hubo inquietud por aquello que parecía que podría poner en peligro
nuestras frágiles vidas, pero el Capitán nos reafirma que por peores tormentas
y amenazas hizo llegar todos cuanto permanecieron a bordo de aquel barco
llamado Esperanza.
El Capitán tenía una particularidad como el de ninguna otra persona que
hubiese conocido o visto jamás. Recuerdo que cuando nos habló, una paz como
nada de esta manera conocido nos invadió. Y aunque allí aún permanecían las
amenazas algo interno nos decía, reafirmaba, ¡Llegarás!
Día a día enfrentamos diferentes situaciones, pero, ninguna de ellas nos
pudo vencer. Quizás el reto más grande era el hecho que en ocasiones ante
ciertas situaciones, tentado se estaba en tratar de solucionar lo que solo Él,
este experimentado Capitán podía atender y resolver.
Este barco estaba provisto de todo cuanto era necesario para arribar y
atender la necesidad de todo aquél que allí navegaba. Había un lugar provisto
para todos los presentes en donde podían hacer uso de las diferentes
habilidades, formación o técnicas que habían desarrollado. Parecía increíble
que hubiese tanto espacio en aquella embarcación para todos los que allí
estaban, pero, ciertamente era esto la realidad ante la cual se estaba.
¿De dónde procedía tanto recurso? El quién auspiciaba esta jornada era
lo admirable, ya que al abordar este barco cada cual presentó su confesión de
fe, su entrega, confianza; sí, en aquél que les había prometido aquella vida en
abundancia.
Salmo 48:14- ¡Este
Dios es nuestro Dios eterno! ¡Él nos guiará para siempre!
No hay comentarios:
Publicar un comentario