domingo, 2 de enero de 2022

BARCO ESPERANZA EN CAMINO A PUERTO SEGURO


            Abordé el barco esperanza en camino a puerto seguro, para llegar a mí destino bienaventuranzas, que sería el nuevo lugar para residir.

La decisión fue hecha en la hora aceptada, en los términos ofrecidos por el benefactor.

Un viejo libro mi acompañante, sin nada de posesión, excepto fe en lo que allí leía, el cual de ella me así para verlo una realidad en esta corta vida extendida.

Repaso cuánto transcurrió antes de haberme enterado de esta oportunidad brindada, y cierto es que nada se compara a lo que me espera allá.

Recuerdo los pasajeros, todos motivados con las nuevas oportunidades que aquel lugar ofrecería. Todos centrados con sus proyecciones y sus sueños por lograr. Nadie con un espíritu competitivo, tratando de desanimar al otro. Empero, todos alentados por las oportunidades que allí se le brindaría.

Entre tanto que navegamos hacia aquel lugar, fuimos amenazados por fuertes vientos y olas que parecieran que devorarían sin mucho esfuerzo aquella nave que sobre su superficie golpeando está.

Hubo inquietud por aquello que parecía que podría poner en peligro nuestras frágiles vidas, pero el Capitán nos reafirma que por peores tormentas y amenazas hizo llegar todos cuanto permanecieron a bordo de aquel barco llamado Esperanza.

El Capitán tenía una particularidad como el de ninguna otra persona que hubiese conocido o visto jamás. Recuerdo que cuando nos habló, una paz como nada de esta manera conocido nos invadió. Y aunque allí aún permanecían las amenazas algo interno nos decía, reafirmaba, ¡Llegarás!

Día a día enfrentamos diferentes situaciones, pero, ninguna de ellas nos pudo vencer. Quizás el reto más grande era el hecho que en ocasiones ante ciertas situaciones, tentado se estaba en tratar de solucionar lo que solo Él, este experimentado Capitán podía atender y resolver.

Este barco estaba provisto de todo cuanto era necesario para arribar y atender la necesidad de todo aquél que allí navegaba. Había un lugar provisto para todos los presentes en donde podían hacer uso de las diferentes habilidades, formación o técnicas que habían desarrollado. Parecía increíble que hubiese tanto espacio en aquella embarcación para todos los que allí estaban, pero, ciertamente era esto la realidad ante la cual se estaba.

¿De dónde procedía tanto recurso? El quién auspiciaba esta jornada era lo admirable, ya que al abordar este barco cada cual presentó su confesión de fe, su entrega, confianza; sí, en aquél que les había prometido aquella vida en abundancia.

           La embarcación segura continúa navegando, todos en paz confiados, porque al frente está, el Capitán.

 

Salmo 48:14- ¡Este Dios es nuestro Dios eterno! ¡Él nos guiará para siempre!


No hay comentarios:

Publicar un comentario