domingo, 2 de enero de 2022

INCÓGNITAS Y RESPUESTAS (AGRADECIMIENTO Y DEUDA IMPOSIBLE DE CANCELAR)

  

¿Qué si el perdón de Dios no fuese una realidad y todos tuviesen que caminar con las cargas que han asediado o se ha ido acumulando todos estos años de sus vidas?

¿Qué si el pecado o las transgresiones fuesen piedras que se han ido acumulando en las áreas en que habita, todos según la medida de la gravedad de la falta?

¿Qué si no hubiese otra alternativa que vivir con la reproducción constante de sus actos que en ningún momento glorificó al Señor?

¿Qué si Dios los abandonase a su capacidad de destrucción, como a mal se iba haciendo sin dirección o razón de ser?

¿Qué si todo cuanto se ha hecho, todos sus males fuesen aquello mismo con lo que tuviésemos que lidiar el día de hoy?

¿Qué si levantase la mirada sin esperanza, ni socorro? ¿Excepto castigo por sus actos y decisiones?

¿Qué si todo lo que recibiese fuese castigo por lo que realmente merecen sus actos?

¿Dónde estaría sin el amor de Dios, el cual ha conducido a caminos de redimidos por la Sangre del Cordero, su Hijo amado?

¿Cuándo hubiésemos podido resolver lo que sólo su poder pudo hacer, y restaurar lo que solo Él pudo corregir? La respuesta es nunca.

Se podría continuar con la lista de interrogantes que ciertamente provocarían una actitud más extensiva de reflexión, empero, el propósito en todo esto no es agotar preguntas; más bien exteriorizar un mayor nivel de agradecimiento y deuda imposible de cancelar con el Autor de nuestros días.

El perdón de Dios elimina cargas, limpia el camino; brinda un nuevo comienzo. Y restablece un orden que solo su perdón y poder puede brindar.  La prueba irrefutable de ello debe de ser con cada creyente que profese el haberse devuelto a su Creador a través de su reconocimiento y arrepentimiento de una vida plagada de todo aquello que Dios condena y que sólo conduciría a total destrucción eterna. Es que la muerte es el pago del pecado, castigo por toda la eternidad; a diferencia de perdón gracias a Cristo y la eternidad con Él.

Si Dios no hubiese creado un camino de redención nada sería, todo habría dejado de ser y todo perdido estaría.

Todo gira en el Señor y su bondad para con la humanidad, todo gira en torno a sus obras maravillosas y sus hechos maravillosos.

¿Quién lo merece? ¿Quién es digno? No radica en ningún hombre, excepto en el maravilloso amor de nuestro Dios.

 

·        Porque Yo sé los pensamientos que tengo…pensamientos de paz y no de mal… (Jeremías 29:11).

 

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