jueves, 1 de septiembre de 2022

¿CÓMO SEPARAR EL HECHO DE LA PERSONA? (ES SU PRÓJIMO)

  

Nada que atravesó el Redentor usted ni nadie lo atravesará. Lo golpearon, escupieron, desfiguraron su rostro más allá de apariencia humana, mintieron, burlas, blasfemias; una corona de espinas sobre sus sienes, clavado a una cruz. Y en medio de todo aquello esto es lo que dijo el Señor tocante al perdón que clamó a su Padre por ellos.  

·        Cuando el Salvador colgaba de la cruz dijo: Padre perdónalos porque no saben lo que hacen (Lucas 23:34).

Se preguntará, ¡perdonarlos!  ¿Cómo es que no saben?  Cegados, ya sea por ira proceden algunas personas en su falta. Por lujuria, por codicia, por depravación, perversidad. La condición maldecida en la que están no les permite ver o apreciar las implicaciones y las repercusiones que traerán consigo sus acciones contra sí mismo. Es como si estuvieran jugando a la gallina ciega (¿recordará alguno aquel juego?), lo triste de ello es que ya no es una recreación, y el organizador del estado en que están, es el enemigo de las almas.

Aun cuando vea a una persona robando o cometiendo fechorías, si tuviera Cristo control de esa vida las cosas serían diferentes. Y aun siendo creyentes, cada vez que se aleja de su voluntad caerá de su plan divino para con su vida. Pero, debido a cualquiera que fuese la situación debe orar para que la persona sea liberada, restituida. El maldecido hecho o acto fue el brote, lo cometió, empero, sigue siendo, es una creación del Señor. Por ende, ¿quiere ver esa alma perdida o rescatada?

 Si pusiese la falta y la persona en un solo envase, lo que normalmente se procede a hacer con algo que no tiene utilidad es desecharlo, tirarlo.  Digamos que una pareja se separara o se divorciara y ella o él es un creyente, ¿acaso la obligación de orar por la salvación de esa alma ya no es necesario o sigue siendo su prójimo?

No hay nada que pueda hacer para descontinuar a la persona de su prójimo, y por ese motivo, la forma de manifestar amor por ellos es rogar al Señor por su rescate, liberación o salvación. Los hechos de la persona hablan a gritos sobre ellos, pero, la necesidad real es su condición espiritual.

Un familiar fue atropellado y el conductor se dio a la fuga, cuando el padre llegó al lugar, pregunto cuando tomaba en sus brazos al ser querido, si habían visto a la persona o si pudieron tomar el número de la matrícula o la placa del auto, y la respuesta fue un negativo. Y el comentario fue de bendición escucharlo, Dios sabe que así es mejor. ¿Qué habría hecho? ¿Confundir el acto de irresponsabilidad con la persona?

Es de gran incomodidad las personas vulgares, escandalosas, ordinarias. Y hay quienes conocen a muchas personas que tienen esas tendencias. Pero, las personas son su prójimo, y lo que pueda hacer por ellos hágalo. Sus hechos no le agradan, empero, ellos son creación de Dios, sí aquello incómodo son creación de Dios. Sin embargo, fueron por sus caminos torcidos y aún allí permanecen.

El hecho no es quedarse expuesto a recibir un daño, mas, sí ayudar en algún momento que así se permita o que fuese necesario.

Jesús perdonó a aquellos mismos que lo crucificaron, aquellos que pecaron contra Él, estos mismos tenían la oportunidad de ser librados de sus pecados, porque murió por todos. Por ello, cómo podría usted siendo seguidor de Jesús, aún no haber entendido que un hecho es el mal y la otra realidad es ese hombre que sigue siendo su prójimo al cual debe de amar como a sí mismo. Difícil tarea, pero, no imposible sometido su vida a Cristo.

        

 

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