Contemple o considere
cómo está el estado de su vida, sus emociones, perspectivas sin su Hacedor, en
sus manos está a punto de perderse, sin embargo, entregado o reservado el
primer lugar para Él, todo lo demás tendrá el orden que le corresponda.
Proverbios 4:23-
Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón;
Porque de él mana la vida.
Siempre en medio de toda situación en la que se encuentre, compromisos, relaciones, posesiones; ya sea en medio de ello, en preludio a ello o antes de ello, debe siempre asegurar que el centro de su vida sea el Señor.
Todo en la vida tiene
su utilidad, tiene su importancia, atiende alguna necesidad o llamémoslo un
necesario. Pero, mantenga presente y no confunda jamás lo necesario con lo
indispensable, y lo único indispensable es el Señor.
Cuando el Señor ocupa
el primer lugar en todo, aunque todo lo demás se desmorone o se destruyera, aún
permanecerá en pie y podrá continuar por que Él siempre será y es su pronto
auxilio.
Esta debe ser su
realidad:
a. Ame a Dios sobre todas las cosas, esto
implica e incluye a todos.
En un testimonio se
compartió, que el Espíritu de Dios lo condujo por una prueba, por ello es que
ha podido ser usado para enseñar sobre “hombre conócete a ti mismo”. Y la
pregunta le hizo el Señor fue: ¿A quién amas más, a Mí o tu esposa? Y de
inmediato respondió a Ti Señor. Y por una semana le condujo por periodos para
que se pudiera conocer y examinar. Y el resultado de cada día a la respuesta
era la esposa. Cuando finalizó la prueba decidió y aseguró que nadie y
lógicamente nada tendría el primer lugar en su vida. Y desde ese entonces, dijo
que el Señor ocupa el primer lugar. Porque tendrá y atravesará embates, empero,
de Él sólo se sostiene. Como se podrá apreciar, hay quienes tienen ubicado
quien no debe ocupar el primer lugar en su corazón, y han puesto en las manos
del hombre lo que sólo Dios debe sostener. Puede amar a su esposo, esposa, a
sus hijos, familia; y todos le podrán herir o defraudar, mas, del Señor, sólo
bendiciones.
b. Dios únicamente puede guardar en
perfecta paz a aquel cuyo corazón permanece en Él. No en cosas o relaciones,
tienen su necesidad, sin embargo, no son indispensables, solamente Dios lo es.
Gracias Señor por todo, pero, ¡Gloria mi Dios por tenerte a Ti!
· Salmo 46:1- DIOS es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
El creyente debe
estar seguro en dónde está ubicado aquello que le pertenece a Dios y aquello
que le corresponde al hombre. De no ser así, estará frente a quebrantos por haber
hecho el depósito en el lugar errado, inversión que no debió, que sólo
pertenece al Señor. El único amparo y fortaleza seguro e inviolable lo posee el
Creador, con Él todo ser recibe en el tiempo perfecto, exacto, jamás se atrasa.
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