martes, 29 de noviembre de 2022

AQUEL QUE VIVE EN EL ERROR ESTÁ EN EL LUGAR QUE HA CONSENTIDO

 

Errores, es lo que hacemos de ello lo que sorprende en ocasiones, ya que aún con la señal de contingencia o eventualidad hay aquellos que deciden continuar, avanzando más y más a lugares nunca planeados, pero, lo han arriesgado aceptar y hacerlo su forma de vida.

Al igual para algunos resultó un llamado a despertar y tomar nota de no volver a incursionar y evitar recorrer en las mismas pisadas en las que fueron conducidos a descalabros.

El haber hecho una inversión en una mala decisión es una posibilidad que se ha vivido, sin embargo, allí aún continuar es un lugar que se ha decidido vivir.

Los entrenadores, apoderados, dueños de equipos, boxeadores y cualquier otra disciplina en el deporte, a través de revisiones minuciosas tratan y muchas veces logran superar los descuidos anteriores, la subestimación al oponente o de la manera en que ellos podrán no volver a la misma ejecución que les propinó o diera como resultado que perdieran o fuesen vencidos.

Por un juego o deporte, van y agotan todos los medios, van a cada extremo para cerrar toda apertura o brecha que conllevaría al mismo desenlace o final que anteriormente sufrieron. Y aunque los resultados en instancias no se obtienen como se esperaba, continúan estudiando y analizando todos los recursos para no volver a errar, más bien superar.

Hay tantos que descansan en este viejo proverbio, “errar es de humanos”. En retórica o argumentación que se declararía, aquel que vive en el error, está en el lugar que ha aceptado.

Hay algunos logros y descubrimientos que surgieron gracias a un error en medidas, mezclas, diseños. Aquí el hecho es que se alineó otra oportunidad.

Si su intención nunca fue estar en el lugar en que ha estado o en la que se encuentra, ¿Por qué la permanencia?, ¿Ha cambiado de opinión y valores? o ¿Está en la verdad que siempre presente estaba en su interior y ahora se ubicó?

Hay grandes compañías de autos en donde se les ha presentado piezas defectuosas, error en producción, empero, no permanecen con los brazos cruzados, toman medidas necesarias para recuperar y reemplazar toda pieza o descontinuar los que han representado peligro de muerte.

Todo el esfuerzo es porque la seguridad de los conductores y pasajeros depende de ello, y la seriedad e imagen en la producción de la compañía deja al igual un precedente. ¿Cuál será la efigie o perfil que estaremos inscribiendo muchos en las mentes y corazones de los demás en base a las acciones? ¿Interés, seguridad, compromiso, integridad, confianza?

Una vida pudo haber emitido una señal, una palabra, acción, conducta que no tuvo que ser, sin embargo, se dio lugar. ¿Cuál será la siguiente acción? De no haber un cambio, este era el depósito que se mantenía oculto en algún lugar.

a.      ¿Quién puede discernir sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos (Salmo 19:12).

Discernimiento es entendimiento, inteligencia. Discernir es comprender, entender.

Ahora bien, donde hay discernimiento no se faculta o se le da poder a la maldad, esta se mantiene reprimida o simplemente no se motiva, no se emplea. Podría ser o pudo haber un camino tomado, empero, aquel que lo posee, esto es discernimiento, no escoge permanencia en ello. Ya que el entendimiento es aplicado y la inteligencia es el que da la respuesta.

Resulta tan controversial cuando permitimos que necedad anteceda y preceda la reunión o enfrentamiento, contradiciendo así lo que realmente se es, o se ha decidido ser.

Esto se asemeja tanto a personas que van hacia el puesto de frutas y después de una revisión o inspección exhaustiva, terminan escogiendo las frutas en camino a deterioro. Ironía, inconcebible, lamentable es o sería la triste realidad.

 

b.      ...la necedad está colocada en grandes alturas... (Eclesiastés 10:5)

Esto es lo que se hace o en lo que se convierte el error cuando no se le ha dado terminación, cuando se le permite incrementar y ocupar cargos y desempeños que nunca se debió.

 

c.      Una vida en errores no disminuye, incrementan los males; se intensifica la carga. Es que el mal se nutre de aquel hombre al que tiene por su presencia secuestrado, ya que el objetivo es dejarlo deshabilitado de todo recurso de bien para su propia existencia. Y prosigue el marchante avanzando hacia la penumbra, ya que no habrá luz en la estancia escogida.

¿Quién en alta velocidad de ira, deleites y placeres está atendiendo las señales de advertencia, de peligro, desastre?

Aunque se esté propensos a tropezar, no significa que se tenga que tropezar. Aunque se esté inclinado o expuestos a errar, no se hace del error una norma de vida. Considere que desde el momento que usted se ha percatado de que hubo un error en una transacción, usted se allega al lugar y busca de ellos la corrección. ¿De cuánto valor tiene para su vida, el no emitir o evitar erratas?

·        Amados hermanos míos, no erréis (Santiago 1:16).

La vida presentará errores, el creyente no hace una práctica de ella. Y al momento en que se incurre en aquello que no se debió, la tendencia inmediata debería o debe de ser la corrección de aquello que se despliega, detener su curso para que no lo sobrecoja.

 

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