Errores, es lo que
hacemos de ello lo que sorprende en ocasiones, ya que aún con la señal de
contingencia o eventualidad hay aquellos que deciden continuar, avanzando más y
más a lugares nunca planeados, pero, lo han arriesgado aceptar y hacerlo su
forma de vida.
Al igual para algunos
resultó un llamado a despertar y tomar nota de no volver a incursionar y evitar
recorrer en las mismas pisadas en las que fueron conducidos a descalabros.
El haber hecho una
inversión en una mala decisión es una posibilidad que se ha vivido, sin embargo,
allí aún continuar es un lugar que se ha decidido vivir.
Los entrenadores,
apoderados, dueños de equipos, boxeadores y cualquier otra disciplina en el
deporte, a través de revisiones minuciosas tratan y muchas veces logran superar
los descuidos anteriores, la subestimación al oponente o de la manera en que
ellos podrán no volver a la misma ejecución que les propinó o diera como
resultado que perdieran o fuesen vencidos.
Por un juego o
deporte, van y agotan todos los medios, van a cada extremo para cerrar toda
apertura o brecha que conllevaría al mismo desenlace o final que anteriormente
sufrieron. Y aunque los resultados en instancias no se obtienen como se
esperaba, continúan estudiando y analizando todos los recursos para no volver a
errar, más bien superar.
Hay tantos que
descansan en este viejo proverbio, “errar es de humanos”. En retórica o
argumentación que se declararía, aquel que vive en el error, está en el lugar
que ha aceptado.
Hay algunos logros y
descubrimientos que surgieron gracias a un error en medidas, mezclas, diseños.
Aquí el hecho es que se alineó otra oportunidad.
Si su intención nunca
fue estar en el lugar en que ha estado o en la que se encuentra, ¿Por qué la
permanencia?, ¿Ha cambiado de opinión y valores? o ¿Está en la verdad que
siempre presente estaba en su interior y ahora se ubicó?
Hay grandes compañías
de autos en donde se les ha presentado piezas defectuosas, error en producción,
empero, no permanecen con los brazos cruzados, toman medidas necesarias para
recuperar y reemplazar toda pieza o descontinuar los que han representado
peligro de muerte.
Todo el esfuerzo es
porque la seguridad de los conductores y pasajeros depende de ello, y la
seriedad e imagen en la producción de la compañía deja al igual un precedente.
¿Cuál será la efigie o perfil que estaremos inscribiendo muchos en las mentes y
corazones de los demás en base a las acciones? ¿Interés, seguridad, compromiso,
integridad, confianza?
Una vida pudo haber
emitido una señal, una palabra, acción, conducta que no tuvo que ser, sin
embargo, se dio lugar. ¿Cuál será la siguiente acción? De no haber un cambio,
este era el depósito que se mantenía oculto en algún lugar.
a. ¿Quién puede discernir sus propios
errores? Líbrame de los que me son ocultos (Salmo 19:12).
Discernimiento es
entendimiento, inteligencia. Discernir es comprender, entender.
Ahora bien, donde hay
discernimiento no se faculta o se le da poder a la maldad, esta se mantiene
reprimida o simplemente no se motiva, no se emplea. Podría ser o pudo haber un
camino tomado, empero, aquel que lo posee, esto es discernimiento, no escoge
permanencia en ello. Ya que el entendimiento es aplicado y la inteligencia es
el que da la respuesta.
Resulta tan
controversial cuando permitimos que necedad anteceda y preceda la reunión o
enfrentamiento, contradiciendo así lo que realmente se es, o se ha decidido
ser.
Esto se asemeja tanto
a personas que van hacia el puesto de frutas y después de una revisión o
inspección exhaustiva, terminan escogiendo las frutas en camino a deterioro.
Ironía, inconcebible, lamentable es o sería la triste realidad.
b. ...la necedad está colocada en grandes
alturas... (Eclesiastés 10:5)
Esto es lo que se
hace o en lo que se convierte el error cuando no se le ha dado terminación,
cuando se le permite incrementar y ocupar cargos y desempeños que nunca se
debió.
c. Una vida en errores no disminuye,
incrementan los males; se intensifica la carga. Es que el mal se nutre de aquel
hombre al que tiene por su presencia secuestrado, ya que el objetivo es dejarlo
deshabilitado de todo recurso de bien para su propia existencia. Y prosigue el
marchante avanzando hacia la penumbra, ya que no habrá luz en la estancia
escogida.
¿Quién en alta
velocidad de ira, deleites y placeres está atendiendo las señales de
advertencia, de peligro, desastre?
Aunque se esté
propensos a tropezar, no significa que se tenga que tropezar. Aunque se esté inclinado
o expuestos a errar, no se hace del error una norma de vida. Considere que
desde el momento que usted se ha percatado de que hubo un error en una
transacción, usted se allega al lugar y busca de ellos la corrección. ¿De
cuánto valor tiene para su vida, el no emitir o evitar erratas?
·
Amados hermanos míos, no erréis (Santiago 1:16).
La vida presentará
errores, el creyente no hace una práctica de ella. Y al momento en que se
incurre en aquello que no se debió, la tendencia inmediata debería o debe de
ser la corrección de aquello que se despliega, detener su curso para que no lo
sobrecoja.
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