Hubo un creyente que estaba atravesando cualquier cantidad
de pruebas en su vida y no deseaba tener que estar en una posición como esa,
sin embargo, fue recordado que sólo aquellos que reposan en una tumba son los
libres de pruebas.
Nadie presenta argumentos en momentos de bien,
tratando de impedir que aquello se efectúe o continúe; nadie está en sorpresa
como si fuese algo que no debería de estar en su camino.
Todo se acepta de tal manera que la felicidad no se
puede ni contener. Y las celebraciones, y los viajes, y los planes, y los
compromisos, y las inversiones. Claro que es algo que celebrar, esto es
perfecto y se debe de dar el mejor aprovechamiento, el mejor uso posible. Nadie
está en contra de progreso, beneficios.
Pero, dentro de esta estructura humana, dentro de
las fronteras de la vida, también se presentan y se presentarán los momentos de
pruebas, y en instancias severas. Sin embargo, de una forma u otra pareciera
que hay un olvido que la Palabra de Dios siempre ha puesto a los suyos en
alerta, siempre revela sus planes a su pueblo, está registrado. Mayormente el
problema radica en que muchos no leen la correspondencia del Señor que se les
ha enviado y sin lugar a dudas entregado.
a. Sorpresa no debe
haber por las pruebas que se ha de atravesar, no es nada del cual se debería
extrañar.
·
Amados, no os
sorprendáis del fuego de la prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa
extraña os aconteciera.
·
Al contrario, gozaos
por canto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también
en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría (1 Pedro 4:12, 13).
Ahora bien, si mientras se está en ese fuego de
pruebas, no se es culpable de lo que está aconteciendo debido a pecados o
faltas, tiene preparado el Señor para usted la salida, el momento de cese de
fuego del enemigo o adversario.
Igual hay que recalcar en esta misma temática, que,
si padece como cristiano, debido a una vida desarrollada en integridad, gócese
y glorifique al Señor por ello, no se sienta avergonzado.
·
1 Pedro 4:16- pero si
alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por
ello.
Pero, las bendiciones siempre estarán presentes,
están presentes; siempre el Señor se goza en bendecir a los suyos, no hacerlos
sufrir. Como determina su Palabra sus planes son de bien, para hacer que se
crezca, no que decline. Empero, en medio de las bendiciones, también se
presentarán pruebas, mas, el Padre de amor tiene su gracia y bondad preparado
para aquellos momentos.
Realmente toma madurez espiritual confrontar el día
a día con la certeza que, procediendo en el temor santo, habitando en la fe, se
ha de confrontar diversas situaciones para fortalecer su vida espiritual y
acercarle más a su Dios. Ya que nada que el Señor envía o permita es para
distanciarlo de Él, es todo lo contrario, las pruebas crean mayor dependencia
de su Hacedor. Ya que alejados de Él nada podrán hacer, no podrán vencer, ya
que todo depende de la fortaleza que sólo se recibe y es enviado por Él para
que usted confronte su recorrido en esta vida.
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