Génesis 18:16 -33, 19:1 – 38
Hubo una persona que quedó expuesto a alguien que se estaba ahogando, y
aunque aquel estaba frente a esa desesperada situación, en lo absoluto se
inmutó. Cuando las personas se percataron del hecho que allí estaba alguien que
pudo ser la diferencia entre la vida y la muerte de la persona, y que lo dejó
morir, trataron de indagar la razón de su proceder, al cual este respondió que
aquello no era de su competencia. El egoísmo tomó el absoluto control de esa
vida, ese desinterés por los demás.
Gloria a Dios por aquellos que sí representan una diferencia.
Todos velan ya sea
por el bienestar de los seres queridos, los más allegados, por aquellos que han
representado o representan alguna importancia en sus vidas.
Sin embargo, hay
instancias en donde el Señor pone a prueba y realmente resalta lo que realmente
habita dentro de cada uno, la verdad interna, aquello que está oculto de todos
y en instancias del poseedor de aquello mismo.
En el caso de
Abraham, en esta instancia algo hermoso quedó expuesto, algo digno de emular,
porque refleja la compasión humana, la piedad que se tiene para con otros,
aunque algunos sólo lo acreditan al hecho que su sobrino Lot estaba entre
aquellos que el Señor iba a destruir. Sin embargo, algo más quedó expuesto de
Abraham en su búsqueda de misericordia, en su voz de intercesor. Pudimos a
través de su pregunta o indagación, que el Señor retiene castigo o juicio,
porque su pueblo está presente entre aquellos que no lo honran.
Abraham recibió una
visita de tres varones que había llego a Él. Al cual convidó que permanecieran
para compartir con ellos un bocado de pan. Después que le comunicaron algunas
cosas que estarían aconteciendo para bendición de ellos, al igual le hicieron
saber del juicio del Señor sobre Sodoma y Gomorra, debido al incremento del
mal.
Al enterarse Abraham
de lo que iba a acontecer, al alejarse los tres varones en camino hacia Sodoma,
Abraham permaneció en la presencia del Hacedor.
Este es el inicio de
la intercesión de Abraham por el bienestar de Sodoma y Gomorra.
1. ¿Destruirás también al justo con el impío? Al
cual le responde el Señor que tal no haría.
2. Luego utilizó
diferentes cifras 50, 40, 30, 20, 10, esto es de hombres justos. En medio de
cada cantidad presentada quería saber si el Señor igual procedería para con los
pueblos, al que a todas las cantidades presentadas le hizo saber el Señor que
por motivo de los justos no destruiría el lugar.
Algo sumamente importante
de señalar en la intercesión de Abraham, en ningún momento se presentó al Señor
como si fuesen viejos amigos o conocidos, en todo momento mantuvo su reverencia
al Señor en cada cuestionamiento que le presentó.
En ningún momento
Abraham no buscó dentro de su intento ante el trono de la suprema corte de
Dios, misericordia para con aquellos. Trató de interceder por ellos, trató de
presentar un hecho que, gracias a Él, hay un entender más profundo conforme a
cómo obra el Señor en sus santos juicios, no destruye juntamente el bien y el
mal. Y si hubiese una mayor cantidad de hombres justos no habría procedido a
destruir el lugar.
Es crucial entender
que gracias a la presencia del pueblo de Dios en cualquiera que fuese el lugar,
por la sola presencia de aquellos santos, el Señor tendrá misericordia y
guardará su ira.
Lamentable fue que únicamente
Lot, su esposa, dos hijas; hubo dos futuros yernos que se negaron a la
oportunidad brindada.
Dios puso a salvo a
Lot y sus dos hijas, ya que la esposa de Lot desobedeció las instrucciones de
los ángeles y miró hacia atrás, convirtiéndose en una estatua de sal.
Situaciones precarias
o difíciles hacen florecer lo que realmente habita en todo hombre, y en muchas
instancias el mismo poseedor de aquello no lo puede creer. En este caso en
particular, lo que habitaba en el interior de Abraham fue piedad, misericordia
por aquellos que iban a perecer, y trató en varios intentos de ser una voz
intercesora por ellos.
Hace o provoca a
pensar o examinarse, ¿Cuánto se intercede realmente por ya sea vecinos,
compañeros de trabajo, familiares, conocidos; o por aquellas situaciones que
anuente se está que sólo el poder de Dios lo puede arreglar?
No siempre se
identifica con aquello frente al espejo, mas, con la Palabra de Dios, lo que
allí se refleja de usted, esa es su realidad.
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