viernes, 3 de febrero de 2023

¿QUIÉN CONTROLA A QUIÉN? (LA BOCA)

  

Un pastor compartió el hecho que aún habiendo sido salvado o habiendo aceptado a Jesús como su salvador, su lengua (era un mal hablado, blasfemo, vulgar) fue el mayor reto que confrontó en el cambio, ya que aún lo dominaba.  Pero, nunca dejó de orar y someter esa área al Señor, y aunque le tomo un período un tanto más de lo esperado, por la gracia de Dios fue transformado por el poder de Dios que actúa en Él.
Eclesiastés 5:2

·        No te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra; por tanto, sean pocas tus palabras.

No te des prisa con tu boca, hay momentos en que pareciera que la boca fuese el que controla a muchos y no lo contrario. Pareciera que fuese una entidad completamente independiente del que lo posee. ¿Por qué? Porque muchos no lo pueden controlar. Expresando todo cuanto no deben ya sea en un momento de ira, enojo o para algunos bromeando o según estos siendo sinceros (sinceramente equivocados en su proceder).

La boca tiene sus beneficios y para algunos es su mayor perjuicio, ¿significa esto que el Señor no ha hecho la obra en aquella vida?  Se tiene que mantener presente, que hay responsabilidades de parte de todo creyente, usted tiene que contribuir y hacer los arreglos pertinentes para evitar ya sea proferir aquello que nunca debe o de hacer promesas y luego tratar de eludirlas con excusas y más excusas.

·     Santiago 3:2-12- Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo.

Todos están propensos a incurrir en aquella falta de ofender, sin embargo, al igual esto se puede evitar si se hace norma de que aquello que se emita tiene que bendecir a su prójimo. Usted tiene que determinar, comprometerse de establecer normas y cumplirlas habiendo encomendado su causa a Dios.

·        3:3- He aquí nosotros ponemos freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, y dirigimos así todo su cuerpo.

Que su freno sea, que, si no ha de glorificar al Señor, no se ha de emitir palabra, cueste lo que le cueste. Considere que estando en el otro extremo ya le está representando un alto costo de infracción ante su Creador. Todos serán juzgados por lo que se emite, nadie tendrá argumento alguno para eludir responsabilidad.

o     Mateo 12:36Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. 

o     12:37- Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.

 

3:4- mirad también las naves; aunque tan grandes, y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón por donde el que las gobierna quiere.

Que el Espíritu de Dios gobierne su vida, haciendo alusión a la nave, permita que su Espíritu sea el que lo haga navegar. Permita que sea el poder del Señor active en usted la capacidad de poder dar una blanda respuesta, aquello que edifique, aquello que conduzca hacia palabras de aliento, edificación.

3:5- Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego!

La imprudencia en las palabras expresadas, manifiestas pueden hacer tanto daño y hasta conducir a otros a deshonra, vergüenza, y de no tener prudencia a la muerte.

3:6- Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno.

¿Cuán responsable se será ante el creador de atrocidades, obstáculo, destrucción de ministerios, vidas, familias, esposas, esposos por palabras manifiestas?

3:8- pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal.

El poder de Dios puede realizar el cambio en cualquier aspecto o área de la vida del creyente, empero, esta tiene que ser aquello con lo que realmente se compromete, le haya entregado a su Hacedor.

3:9- Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios.

3:10- De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así.

3:11- ¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga?

3:12- Hermanos míos, ¿puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Así también ninguna fuente puede dar agua salada y dulce.

Porque la boca, la lengua tiene aquel mal, piense, analice, examine antes de proferir alguna palabra. Deje de atender aquello que ha estado atendiendo como si el poder de Dios no ha tenido acceso a aquella porción de su vida. Todo rendido al Señor es transformado.

Es probable que muchos aun no entiendan o no comprendan que todo cuanto se emite está delante del trono del Dios viviente, y tendrá que rendirle cuentas a su Hacedor.  

Sean pocas sus palabras, pero, que rindan respeto, reverencia a su Dios, por ende, igual será para su prójimo.

 

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