Posible sea que estos versículos de inicio sea un tanto fuerte para algunos examinando esta semilla de fe, pero no hay semilla alguna en la Palabra de Dios, que no producirá una hermosa hortaliza en alguna vida, para la gloria del Padre Celestial.
Para que estos israelitas,
tuvieron que buscar con toda precisión a aquellos que necesitaban ser
alcanzados para eliminar a los enemigos entremezclados con los otros del
pueblo.
Todos no eran enemigos, sin
embargo, los enemigos eran los que precisaban. Conocían sus nombres, el lugar
en que estaban, y no tuvieron que sufrir inocentes en medio de la justicia de
Dios que les había llegado a aquellos. No hubo injustica, ni exceso de fuerza
usada, porque sometidos y entregados estaban a lo que los había llamado el
Hacedor a ejecutar.
Ester 9:
7- Mataron entonces a
Parsandata, Dalfón, Aspata,
8- Porata, Adalía, Aridata,
9- Parmasta, Arisai, Aridai
y Vaizata,
10- diez hijos de Amán hijo
de Hamedata, enemigo de los judíos; pero no tocaron sus bienes.
9:15- Y los judíos que
estaban en Susa se juntaron también el catorce del mes de Adar (febrero o marzo),
y mataron en Susa a trescientos hombres; pero no tocaron
sus bienes.
9:16- En cuanto
a los otros judíos que estaban en las provincias del rey, también se juntaron y
se pusieron en defensa de su vida, y descansaron de sus enemigos, y mataron
de sus contrarios a setenta y cinco mil; pero no tocaron sus bienes.
Cuando Mardoqueo, junto con los
demás judíos, Dios les dio la oportunidad para vencer o ajusticiar a sus
enemigos, ellos se concentraron precisamente en aquello. No se distrajeron con
sus riquezas, con sus posesiones.
En varias instancias, hay un
llamado de Dios sobre vidas, y todo da un buen inicio, todo va encaminado hacia
donde debe de ser, de estar. Y en medio de todo cuanto se va desarrollando, en
vez de permanecer enfocados con a visión recibida, se comienza a mirar o
considerar cosas que están alrededor, cosas que comienzan a distraer y a
confundir en el propósito con la cual allí se está.
Para los israelitas en aquel
momento, lo único importante, imprescindible era la eliminación de los
enemigos. Para aquel con un llamado, lo importante es anunciar o la prédica de
la Palabra en cualquier y toda plataforma que el Señor les brinde. Pero, cuando
la distracción con otros elementos se presenta, puede provocar descuidos y
prioridades, pudiendo así no lograr con efectividad un cien por ciento el
objetivo.
Todo creyente es llamado, tiene
un llamado. Cuando se da inicio a la vida cristiana, hay entusiasmo, gozo; empero,
si en el camino se van atendiendo otras cosas con el mismo interés o esfuerzo,
en algún lugar va a haber desmejora, y esta será en la profesión de fe, ya que
nada puede tener la misma plataforma.
Mardoqueo y los demás judíos
lograron eliminar a toda oposición, porque salieron con ese objetivo, y en
aquello estaban enfocados; y por el poder de Dios actuando en ellos lo
lograron.
Si en la vida cristiana se
empieza a descuidar la comunión con su Señor, la asistencia a la iglesia, la
falta de estudio bíblico, y la preparación adecuada para poder presentar la
Palabra, será porque está distraído con los bienes que a su vista está.
Trate de atinar un blanco,
mirando o enfocado en otro blanco, en definitiva, no lo logrará. La victoria se
logra enfocada y dedicada al llamado. Dé muerte a lo que el Señor le prescribe
y conceda vida a lo que ordena.
No hay comentarios:
Publicar un comentario