lunes, 11 de marzo de 2024

CARGANDO LA CRUZ JUNTO A JESÚS (¿ES SU REALIDAD?)

  

Un joven creyente estuvo laborando con una empresa, era por contrato. Trató de desempeñar su función con efectividad, sin embargo, una mañana al llegar a la oficina, se le hizo entrega de una carta en la que se le comunicaba que su contrato finalizaría tal fecha. Ante esa noticia, se acercó a la ventana, y elevó su mirada al cielo y le cuestionó al Señor: ¿Por qué yo? Al que testificó que casi de manera audible escuchó, a ti no, empero, ¿Debió ocurrirle a alguien más?  Habrá instancias en la vida que usted tendrá que confrontar algo que no necesariamente habría sido un voluntario, sin embargo, hay propósitos santos del Señor en medio de todo.

·        Marcos 15:21- Obligaron a uno que pasaba, Simón de Cirene... que venía del campo, a que le llevara la cruz.

Jesús en camino a ser crucificado, habiendo sido maltratado, desfigurado, golpeado. En medio de ese horrendo escenario, en su humanidad estaba devastado. Sin embargo, en medio de esa condición de agonía, sufrimiento logra dejar otra bendición.

Simón de Cirene, retornando del campo, posible sea de laborar o atender algún detalle en ese lugar. Y para sorpresa de él, es alcanzado por un soldado romano y ordenado a darle ayuda al Salvador.

No se sabe claramente cual habría sido su reacción inicial al ser llamado. Como algunos se preguntarían ¿Por qué mi persona? ¿Por qué no escogieron a otra persona? Si él venía de laborar, es entendible que vendría cansado de su labor. Pero, de todos los allí presentes, fue a este hombre que se escogió.

Habrá sido una coincidencia, habrá sido algo que simplemente fue un accidente, o había un propósito detrás de ello.

Este hombre no iba a estar junto a nadie más excepto Jesús, no iba a ayudar a cargar algo sin importancia, esto era la cruz o el madero que sería el que portaría el cuerpo del Redentor.

Es imposible que Simón de Cirene, cualquiera que fuese su posición inicial continuase siendo la posición final. Algo tuvo que transcurrir durante ese caminar junto al Señor. Tuvieron que haber intercambiado alguna mirada, tuvo que haber considerado y haberse preguntado, ¿Por qué tuvo que ser, que podría haber ameritado tal castigo o flagelo que le habían proporcionado? O de estar en conocimiento, el hecho de estar junto a Él, poder contemplarlo de cerca, provoca un cambio en todas las direcciones.

Mas cuando se acercaban al lugar de la Calavera, al ver a Jesús, algo en Él tuvo que haber ocurrido. Es que no estaba junto en estos momentos finales con cualquier hombre, algo de allí que, aunque no hubo palabras registradas, tuvo que haber conversado de manera clara al alma o a la mente de ese hombre.

Posiblemente él diría, que, a su parecer, Jesús marchaba como si estaba en camino a algo importante, su mirada no era algo que jamás había visto en ningún otro hombre. Aún en medio de toda esa desfiguración de su rostro, podía apreciar algo noble en Él.

Lo que sí ciertamente tuvo que haber ocurrido, que después de ese encuentro, ese momento junto al Maestro, él no puedo continuar siendo el mismo hombre que antes era. Posiblemente dijo, quiero saber más de Él. Es posible que permaneciera hasta el momento en que fue crucificado. ¿Por qué así se conceptúa o se considera? Porque es imposible haber estado en esos momentos decisivos de su razón de haber descendido y que la grandeza de aquel momento no haya destellado algo sobre y dentro de Simón de Cirene.

Posiblemente, el Señor lo haya permitido a usted estar en alguna posición en la que expresaría ¿Por qué mi persona? Empero, si fue para glorificarlo a Él, entonces todo interrogante se despeja y sólo a Dios se alaba.  Porque no es el peso de aquello que se carga, es por quien se carga.

 

Esa experiencia con Cristo, enriqueció la vida de aquel hombre, no hay duda de ese hecho, y, que haya sido así. ¿Le ha enriquecido su vida el Señor? ¿Se queja de la cruz que tiene que cargar o está dispuesto a hacerlo cuantas veces fuese necesario por el Redentor?  Jesús ordenó a sus seguidores, toma tu cruz cada día y sígueme. Aquello implica contraer un compromiso en todo cuanto acontece en su vida, y en vez de darle cabida a darle cabida humana, permitir que el plano espiritual sea el que le de la gloria a Dios a través de aquello que se enfrente o en aquello que está involucrado.

 

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