Hubo unos hermanos que permitieron
que sus diferencias escalara a tal punto desde su juventud, que aun siendo
hombres ya avanzados en edad proseguía la misma situación, ninguno de los dos
cultivaban el espíritu de reconciliación. Y lo trágico de este hecho es que
eran profesantes de la fe.
·
Juan 13:35-
"En esto conocerán todos que son Mis discípulos, si se tienen amor los
unos a los otros."
Una de las marcas o evidencias
inconfundibles en la vida de los creyentes, es el amor de Dios que controla y
cubre aquella vida. El más tosco, el más odioso, el más déspota, después de la
presencia del Espíritu de Dios en aquella vida, la transformación es evidente,
porque el amor de Dios comienza a fluir, y grandemente es para con los del
pueblo, los unos para con los otros.
1 Juan 4:8- El que no ama, no conoce a Dios; porque Dios es amor.
La Palabra deja claramente
establecido, que cuando esta verdad o cambio que trae consigo el Espíritu de
Dios en toda vida transformada no es evidente, no es palpable, entonces aquel
no conoce a Dios, no es una realidad en aquella vida, porque si recibió un
toque del Soberano, debió de haber sido habilitado en la capacidad de amar,
porque su Padre celestial es amor.
El apóstol describe a uno que se
hace llamar creyente, de nombre Diòtrefes, uno de aquellos en la congregación
que les agrada tener la atención, ser visto, ocupar el primer lugar en la
iglesia; de esta naturaleza carnal los hermanos recibieron oposición.
Hay aquellos en la casa de Dios,
que viven en desunión, fricción, oposición; como si fuesen enemigos. Debiendo
de tener el mismo sentir, el mismo anhelo y el celo santo, hay rivalidad. ¿Cómo
en la iglesia puede haber enemigos? ¿Cómo puede si quiera tener acceso ese
espíritu de desunión? Imagínese llegar a una iglesia y que la
membrecía o la feligresía lo rechace.
·
3
Juan 1:9- Yo he escrito a la iglesia; pero Diótrefes, al
cual le gusta tener el primer lugar entre ellos, no nos recibe.
·
10- Por
esta causa, si yo fuere, recordaré las obras que hace parloteando con palabras
malignas contra nosotros; y no contento con estas cosas, no recibe a los
hermanos, y a los que quieren recibirlos se lo prohíbe, y los expulsa de la
iglesia.
Diòtrefes
es igual a tantos que miran a otras denominaciones cristianas como si fuesen
enemigos, como si pertenecieran a otro pueblo, como si tuviesen otro Salvador.
Este
supuesto hermano da rienda suelta a argumentos que desfavorecen, hacen daño y
encienden rencillas. El colmo es que la oposición no está afuera, es entre y en
el lugar que no tiene cabida, pero, allí está y sin lugar a dudas
logrará algunos prosélitos o seguidores, ya que aquel que camina sin
discernimiento, siempre será engañado.
Para todos
los Diòtrefes, desistan de su camino de necedad y busque ser un real seguidor
de Cristo, que su Espíritu pueda ser la evidencia en su vida; resista el mal,
no le dé cabida a la distracción y perjuicio del evangelio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario