Cada día
tiene sus retos, cada día tiene su complejidad, sus variantes. No trate jamás
de vivir un día adelantado en angustia o intimidado. Si se proyecta, que sea en
un manifiesto de fe y confianza en su Señor.
No es
posible sobrevivir anclado a lo desconocido e incertidumbres, eso no es vivir;
aquello es o se asemeja a sepultarse, cubrir su cuerpo y dejar únicamente al
descubierto su cuello y cabeza, lo que esto implica es inmovilidad y sólo
contemplando su autodestrucción.
Ningún
creyente puede vivir como si estuviese desprotegido, porque esa no es su
verdad. Por más violento que pareciera la situación, Dios siempre está en
control.
Usted es un
hijo de Dios, usted jamás está solo en ninguna condición. Por ende, invierta su
tiempo ejercitando su fe.
Si tuvo un
día lleno de retos o condiciones un tanto desfavorables, esto no implica que el
siguiente día será igual o siempre aquello es lo que ha de imperar.
El afán y la ansiedad, es la voz
que tiene que aprender a desautorizar que les hable a sus oídos, a su
existencia. ¿Cómo lograrlo? Permita que la voz del Pastor lo conduzca a los
lugares de paz y descanso, repose en sus promesas.
Lucas 12.22-26, 34
25- Por tanto,
os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de
beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el
alimento, y el cuerpo más que el vestido?
Porque aún tiene vida y porque
su Salvador es el que está en control, cualquiera que fuese o es la tormenta
tiene que cesar al momento que lo ordene. Porque ha prometido que planes de
bien es lo que tiene preparado, usted tiene una garantía de salida del lugar
incómodo en la que está.
26- Mirad las
aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro
Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?
Nada ni nadie tiene mayor
preferencia que los hijos de Dios, ellos son atendidos por su Padre celestial,
ningún hijo de Él es abandonado, nunca está solo y jamás está sin salida.
34- Así que, no
os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta
a cada día su propio mal.
El creyente no tiene un mal día,
si tiene días de pruebas y algunos con fuego de pruebas, pero, no es un mal día
porque fue creado por el Señor.
¿Cómo puede calificar un todo,
por una irregularidad en un punto? ¿Cómo puede condenar el día, cuando usted no
lo puede crear?
Por más violentos que parezca el
momento, más grande es su Dios. Por más oscuro que pareciera el día, alce su
mirada al cielo, verá la luz del Señor. Por más tormentoso esté el tiempo, el
Creador lo devolverá a la calma.
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