Hubo un comerciante que ante sus ojos contemplaba
el local de su negocio en llamas de fuego, y allí permanecía contemplándolo
todo con una paz que muchos no podían realmente entender. Y finalmente uno se
le acercó porque lo conocía por el negocio, Señor, ¿Cómo puede usted
contemplarlo todo de tal manera como si no estuviera ocurriendo una gran
tragedia? Su respuesta de inmediato fue, se lo encomendé al Hacedor.
2 Corintios
5:7-9
7- Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para
que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros,
8- que estamos atribulados en todo, mas no
angustiados; en apuros, mas no desesperados;
9- perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero
no destruidos;
Hay momentos para los creyentes
que para ellos esto pareciera el lugar en que están por algún tiempo bastante
pronunciado, sin embargo, la bendición en todo esto es que han aprendido y
están aprendiendo que en medio de todo aquello es aún allí está el Señor, y,
por ende, ¡Gloria a Dios!
La congoja, la consternación,
lamentablemente allí está; lo que se está atravesando es dificultoso, sin
embargo, la desesperación no está allí presente. Ellos no sienten o creen,
ellos saben que su Dios en ese lugar está presente. Por algún motivo u otro lo
ha permitido o lo está permitiendo para algo en donde su gloria se levantará.
Hay condiciones que apremian,
necesidades que urgen, pero, allí están aquellos que han aprendido y están
aprendiendo que no es la condición, no es la intimidación en medio de lo que
está aconteciendo que define nada, excepto el que los ama y no los desampara.
Para aquellos no hay desesperación, ansiedad, ahogamiento por emociones.
Persecución toma otra tonalidad
en la profesión de fe para algunos, es como si para estos hay desamparo, como
si fuese algo que no debería en lo absoluto ser una ocurrencia.
Cuando se ha visto en las redes
de información aquellos hermanos que profesan su fe cristiana y por amar al
Señor, han sido ejecutados. ¿Hubo desamparo del Señor? Desde luego que no,
empero, ¿Por qué lo permitió? No siempre se podrá entender algunos porqués del
Creador, sin embargo, Él está en control, sus propósitos se cumplen.
Pablo tuvo que sufrir grandes
percances, tuvo que atravesar cárcel, y en medio de aquello entendió que no hay
ni aun allí desamparo del Dios de amor y sus planes de bien para con su vida. Pero,
hay instancias que el Señor permitirá que algunos de los suyos atraviesen
valles difíciles de cruzar.
·
Salmo 23:4- Aunque pase por el valle de sombra de muerte, no temeré mal
alguno, porque tú estás conmigo; tu vara y tu cayado me infunden aliento.
Para poder estar en medio de todo aquello, lo único
que puede lograr que se esté en perfecta paz en medio de aquel fuego es el
hecho de entender que no se está desamparado, Él lo está atravesando junto con
los suyos. Es que hay situaciones que el Señor permite, para lograr lo que Él
sabe que nada más lo podría lograr.
Pablo estaba de continuo en la cárcel, encadenado a
un soldado. Y en medio de aquella condición, alababa al Señor, era inspirado
por el Espíritu de Dios, compartía el evangelio con los guardas. Es que
las cadenas estaban sobre alguna parte de su antinomia, pero, no de su alma y
su entrega, confianza en el Señor. En medio de todo no claudicó.
Nadie puede destruir la fe, excepto usted;
nadie puede extraviar su fe, excepto usted. Y esto jamás acontecerá si mantiene
al Señor en el centro de su vida.
Todo cuanto acontece es en lo externo, mas el alma
y la confianza está sano, porque el Consolador está presente.
Todo cuanto acontece a un creyente, jamás es un
accidente; jamás es un acontecimiento como si el Señor perdió el control y
descuidó el cuido para con los suyos.
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