Si tomásemos todo siendo creyentes y lo llevamos ante
el Señor, o pidiésemos su aprobación, no tendríamos lamentos, ni derrotas.
Todo cuanto acontece, examinado a la luz de la
Palabra, todo cuanto se escucha, a lo que ordena el Evangelio y todo cuanto
conversas dentro del orden de edificación, estaríamos obrando conforme a los
preceptos o mandatos del Señor.
1 Corintios 9:24…corred de tal manera que lo
obtengáis.
¿Qué se obtendrá? El galardón departe de nuestro
Señor.
Hay tanta emoción humana en el premio nobel, en las
medallas de las olimpiadas y cuantos otros eventos. Son significativos porque
conllevó mucho esfuerzo y preparación. Pero, obtener de nuestro Soberano Dios
un galardón, esto es imperecedero, es comparable a nada.
v.24-…de esta manera corro…de esta manera peleo…golpeo
mi cuerpo y lo pongo en servidumbre…
Estamos al servicio del Señor y de la única manera que
podrá utilizarnos es permaneciendo postrado ante Él. Por ende tenemos que estar
sometidos bajo la poderosa mano del Señor.
No es una vida perfecta, porque no se es perfecto,
pero sí una vida siguiendo al Pastor y no a nuestras humanas tendencias.
Es posible como
creyentes, ya que muchos han vivido una vida demasiado suelta, aun siendo
creyentes pero saturados aún del antiguo hombre, del yo o el ego, la carne.
La vida del creyente no fue diseñada para vivir de
hechos pasados o agradando al Señor en momentos dados. Es un caminar diario, es
un testimonio en todo lugar, es una constante e ininterrumpida manifestación de
a quién seguimos y a quién representamos.
Si alguno
quiere venir en pos de Mí dijo Jesús:
a. Niéguese a sí mismo…pongo mi
cuerpo en servicio para el Señor.
b. Tome su cruz. Tome su
compromiso. Tome su entrega cada día y siga a Jesús.
Cuando tenemos
la cruz cada día en nuestro caminar, se asemeja como aquél que empuña un arma,
el cual mientras haya una guerra no lo abandona; el creyente está en un
constante enfrentamiento con su naturaleza humana y el enemigo de nuestras
almas, la cruz a cuestas cada día es nuestra declaración de guerra contra toda
oposición.
…golpeo mi
cuerpo y lo pongo por servidumbre (1 Corintios 9:27).
Tenemos que estar firmes, constantes y creciendo;
nuestro trabajo no es en vano (1 Corintios 15:58).
Una vida diligente, entregada y sometida conlleva lo
siguiente (Gálatas 5:1-13):
1. Firmes en la libertad con que
Cristo nos libertó.
2. No volviendo a ponernos el
yugo de esclavitud que antes era (¿Cuántos volverían a ponerse una prenda de
vestir apestosa de hace algunos años? ¿Absurdo expresó? Cada retorno a algo de
nuestro pasado sin Cristo es el mismo comportamiento o proceder espiritualmente.
3. Nosotros por el Espíritu
guardamos por fe la esperanza de la justicia, esto es obediencia a las
ordenanzas del Señor, como herederos de lo que el Señor nos preparó, eternidad.
4. Hemos sido llamados a
libertad, no para darle ocasión a la carne, para hacer levantarse la vieja
naturaleza.
Todo creyente viviendo por estos márgenes, parámetros,
se abastecerá de lo que es solamente
necesario, podrá correr siempre para Cristo; queriendo esto decir que todo
cuanto pudo, puede o interfirió, de ese peso muerto se libró para volver,
continuar o estar laborando para Cristo.
El mundo de un buen atleta es el mantenimiento de su
cuerpo en la disciplina que haya escogido, en su óptima condición, para una
presea que perecerá. ¿Cuánto más una vida al servicio de Jesús?
No hay comentarios:
Publicar un comentario