domingo, 21 de mayo de 2017

CORRIENDO PARA EL SEÑOR Y GANANDO




Si tomásemos todo siendo creyentes y lo llevamos ante el Señor, o pidiésemos su aprobación, no tendríamos lamentos, ni derrotas.
Todo cuanto acontece, examinado a la luz de la Palabra, todo cuanto se escucha, a lo que ordena el Evangelio y todo cuanto conversas dentro del orden de edificación, estaríamos obrando conforme a los preceptos o mandatos del Señor.

1 Corintios 9:24…corred de tal manera que lo obtengáis.
¿Qué se obtendrá? El galardón departe de nuestro Señor.
Hay tanta emoción humana en el premio nobel, en las medallas de las olimpiadas y cuantos otros eventos. Son significativos porque conllevó mucho esfuerzo y preparación. Pero, obtener de nuestro Soberano Dios un galardón, esto es imperecedero, es comparable a nada.
v.24-…de esta manera corro…de esta manera peleo…golpeo mi cuerpo y lo pongo en servidumbre…
Estamos al servicio del Señor y de la única manera que podrá utilizarnos es permaneciendo postrado ante Él. Por ende tenemos que estar sometidos bajo la poderosa mano del Señor.
No es una vida perfecta, porque no se es perfecto, pero sí una vida siguiendo al Pastor y no a nuestras humanas tendencias.
 Es posible como creyentes, ya que muchos han vivido una vida demasiado suelta, aun siendo creyentes pero saturados aún del antiguo hombre, del yo o el ego, la carne.
La vida del creyente no fue diseñada para vivir de hechos pasados o agradando al Señor en momentos dados. Es un caminar diario, es un testimonio en todo lugar, es una constante e ininterrumpida manifestación de a quién seguimos y a quién representamos.
 Si alguno quiere venir en pos de Mí dijo Jesús:
a.      Niéguese a sí mismo…pongo mi cuerpo en servicio para el Señor.
b.      Tome su cruz. Tome su compromiso. Tome su entrega cada día y siga a Jesús.
Cuando  tenemos la cruz cada día en nuestro caminar, se asemeja como aquél que empuña un arma, el cual mientras haya una guerra no lo abandona; el creyente está en un constante enfrentamiento con su naturaleza humana y el enemigo de nuestras almas, la cruz a cuestas cada día es nuestra declaración de guerra contra toda oposición.
…golpeo mi cuerpo y lo pongo por servidumbre (1 Corintios 9:27).

Tenemos que estar firmes, constantes y creciendo; nuestro trabajo no es en vano (1 Corintios 15:58).
Una vida diligente, entregada y sometida conlleva lo siguiente (Gálatas 5:1-13):
1.      Firmes en la libertad con que Cristo nos libertó.
2.      No volviendo a ponernos el yugo de esclavitud que antes era (¿Cuántos volverían a ponerse una prenda de vestir apestosa de hace algunos años? ¿Absurdo expresó? Cada retorno a algo de nuestro pasado sin Cristo es el mismo comportamiento o proceder espiritualmente.
3.      Nosotros por el Espíritu guardamos por fe la esperanza de la justicia, esto es obediencia a las ordenanzas del Señor, como herederos de lo que el Señor nos preparó, eternidad.
4.      Hemos sido llamados a libertad, no para darle ocasión a la carne, para hacer levantarse la vieja naturaleza.
Todo creyente viviendo por estos márgenes, parámetros, se abastecerá de lo que  es solamente necesario, podrá correr siempre para Cristo; queriendo esto decir que todo cuanto pudo, puede o interfirió, de ese peso muerto se libró para volver, continuar o estar laborando para Cristo.

El mundo de un buen atleta es el mantenimiento de su cuerpo en la disciplina que haya escogido, en su óptima condición, para una presea que perecerá. ¿Cuánto más una vida al servicio de Jesús?

No hay comentarios:

Publicar un comentario