miércoles, 23 de agosto de 2017

AVARICIA (¿PUEDE UN CREYENTE CAER EN AVARICIA?)



¿Puede un creyente caer en avaricia? Sí, porque tristemente muchos tenemos nuestros intereses divididos y no solidificados en lo que provee Dios, en lo que por su gracia y bondad infinita nos ha confiado. Hay una advertencia en la Palabra sobre esta realidad en la vida de algunos en el pueblo de Dios:
Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora, pues Él dijo: No te desampararé ni te dejaré. Así que podemos decir confiadamente:
El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre (Hebreos 13:5).
Cuando el pueblo de Dios se apropia de su posición en el Señor confesando lo que ha hecho y hace nuestro Creador, podrá así caminar por alturas espirituales y no por los desperdicios que lanza el enemigo.
a.       Nuestras costumbres deben ser sin avaricia: nuestro desear no deben ser las muchas posesiones.
b.      Contentos con lo que se posee:
·         ...No hagáis extorsión a nadie, ni calumniéis; y contentaos con vuestro salario (Lucas 3:14).

·         Así que teniendo sustento y abrigo, estemos ya satisfechos; pero los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas que hunden a los hombres den destrucción y perdición... (1 Timoteo 6:8, 9).

·         No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación (Filipenses 4:11).

Cuando se le da cabida u oportunidad a este mal para que camine, sus efectos en la vida de aquél que lo ha permitido consistirán en lo siguiente:

1.      El camino de avaricia es soborno y perversión al derecho, injusticias (1 Samuel 8:3).
2.      Solo un corazón inclinado al Señor, que busca honrarlo y hay un buen testimonio evidente de aquello podrá ser guardado (Salmo 119:36, 37).
3.      El camino de la avaricia es camino engañoso o de engañadores (Jeremías 6:13).
4.      La avaricia oprime y hace agravio (Jeremías 22:17).
5.      Un creyente en el camino de la avaricia está en estado aún carnal, lo domina aquello que aún tiene dentro de él, que no ha entregado al Señor (Marco 7:22).
6.      La vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee. El creyente tiene que tomar su posición contra el mal (Lucas 12:15).
7.      La avaricia solo puede surgir en el corazón de un creyente cuando pone a Dios a un lado (Romanos 1:29).
8.      Es el creyente el que tiene que tomar la acción de hacer morir ya sea la práctica o la presencia de la avaricia en ellos (Colosenses 3:5).


Un corazón agradecido, una vida agradecida con el Señor, sólo podrá producir frutos de honra y alabanza a su Hacedor. Ya que lo que hace de esa vida completa es la presencia de Dios en él.

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