Si examinando las costosas gemas espirituales que el
Señor nos ha entregado, que son nuestras, despierta una mayor dependencia de
Él, el objetivo se habrá cumplido. Empero, posible es que muchos se comportan
como si no les pertenece, como consecuencia, no proceden como propietarios de
estas bendiciones:
1. Reafirme el hecho que está con usted.
Recuerde que
nuestro Pastor nunca se ausenta de la manada, siempre está al cuidado de ellas.
a. Jehová es mi
Pastor, nada me faltará… (Salmo 23:1)
b.…y Yo estoy
con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.
Por ello cuando
ore, reafirme al Señor que usted sabe que Él está presente con usted en esa
dada situación y que usted será librado, ya que es otra promesa para su pueblo.
Solo afirme al Señor su inalterable confianza en Él (Sí, precisamente en esa
situación en la que está).
2. Mantenga esto presente, porque se tiende a
olvidar, la perspectiva se pierde.
¿No se venden
cinco pajarillos por dos cuartos? Con todo, ni uno de ellos está olvidado
delante de Dios, pues aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados.
No temáis pues; más valéis vosotros que muchos pajarillos.
Consideren los
cuervos, que ni siembran ni siegan; que ni tienen despensa ni granero, y Dios
los alimenta (Lucas 12:6, 7, 24).
Pueblo de Dios el
Señor cuida de animales, aves, hay provisión para ellos, son importantes para
Él; ahora bien, ¿Cuánto más usted mi amado hermano? Jesús hace una comparación
de algo que algunas instancias pasa desapercibido. Pero las aves tienen su
provisión. Jesús nos dice porque conoce nuestros pensamientos que nos
enclaustran o recluyen: No temáis pues; más valéis vosotros que
muchos pajarillos.
Jamás olvide mi
amado que el precio más grande fue pagado por usted, por ende, no hubo olvido
de su condición cuando era inmundo, no hay olvido ahora que es pueblo. Él sabe
dónde está y sabe cuál es la necesidad, confiese su seguridad en Él, eso ama
oír el Señor y siempre abrirá puerta de bendición.
3. Para que el Señor cumpla sus promesas.
a.
Hubiera yo desmayado, si no creyera que he de ver la bondad de Jehová en la
tierra de los vivientes (Salmo 27:13).
Cuando hay total
dependencia y se cree a Dios, las tendencias humanas de claudicar y perder toda
esperanza no se entretienen y no se le da cabida en la nueva naturaleza. Si no
tuviese o tiene a Cristo como el Señor de su vida, está en camino del desmayo,
por el peso que usted tiene que tolerar; porque todo está de ese lado
borrascoso, pero con Cristo, siempre hay salida y esperanza.
b. Por
eso, la promesa es fe… (Romanos 4:16).
c. Tampoco dudó
(este fue
Abraham con la promesa de Dios tocante a su hijo), por incredulidad, de la
promesa de Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer
todo lo que había prometido. (Romanos 4:20, 21).
Abraham creyó al
Señor cuando clínicamente ya no había posibilidad de concebir un hijo. Las
posibilidades o imposibilidades humanas no pueden restringir lo que Dios ha
prometido o lo que hará.
Cuando el Señor le
pidió que sacrificara a su hijo para poner en prueba su fe, a toda pregunta que
le hizo su hijo en el camino hacia el sacrificio, la respuesta inquebrantable,
completamente apoyada en su confianza y dependencia de Dios fue, “el Señor
proveerá”.
Cuando Abraham
hizo mención de la provisión del Señor, fue basado en el siguiente hecho. No
entiendo a Dios, sin embargo, le creo. No me siento cómodo con lo que me
solicitó, mas sé, que Él hará más de lo que yo pueda imaginar o concebir. Él es
Soberano, Él hará, y todo cuanto hace es bueno.
4. Mantenga presente que jamás abandona.
1. No abandonará Jehová a su
pueblo ni desamparará su heredad… (Salmo 94:14).
2. Aunque mi padre y mi madre me
dejen, con todo, Jehová me recogerá (Salmo 27:10).
Ningún creyente
jamás está sólo, no hay abandono, su presencia siempre está y estará, haciendo
más de lo que jamás podremos si quiera conceptuar. Y aunque la condición actual
tratase de presentarle aquel espejismo, haga memoria de todo cuanto posee en
Cristo.
Si se examina rigurosamente, se llegaría a esta
conclusión: ¡cuánto nos has dado! ¡cuánto has provisto para Tu pueblo! Padre,
de que somos bendecidos, somos bendecidos. Ayúdanos Rey para que no descuidar
todo aquello que nos has entregado, por estar tratando de ser como aquellos de
lo que Tú nos has librado. Pero, el clamor real es que el anhelo es caminar en
pos de Él, siendo lo mejor en la capacidad que nos has concedido.
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