Juan 8:37-38
37 Sé que sois
descendientes de Abraham; pero procuráis matarme, porque Mi palabra no halla
cabida en vosotros.
Jesús deja claramente sentado, sé de quién descienden, pero porque la
Palabra no mora en ustedes, como moró en Abraham, porque no es temor a Dios y
su Espíritu lo que los guía, por esa razón procuran matarme.
Cuando la Palabra de Dios no haya cabida en su vida, por esa razón es
que ha surgido todas las atrocidades, una tras otra que lo afecta en lo
personal, como al igual lo es en mundo que nos rodea alejados de Él.
Es por esa razón que han tratado de destruir todo cuanto ha establecido
y ordenado el Señor. Por eso es que la agenda de este mundo va en la dirección que
está, y aún a mayores devastaciones; porque la Palabra de Dios no haya cabida
en sus vidas.
Cuando esto es una realidad, el paganismo o falsas creencias y prácticas
rigen, controlan y provocan todas las convulsiones el cual se está viviendo en
este plano humano.
Religiosidad es una posición peligrosa, porque lo único que esto
establece es un conocimiento de algo ya sea este ritual o por tradición, pero sin
significado real y formativo o cambiante en una vida.
Jesús estaba frente a religiosos, hombres de tradición, pero no hombres
sedientos y sensibles a Dios. ¿Por qué? Porque estaban
frente a Él, en la persona de su Hijo y no lo podían ver y menos escuchar.
Cuando religiosidad se antepone a la Verdad, nada se reconoce y se
entiende. Una y otra vez, personas hacen énfasis de que son de tal religión y
no creen en esto o no practican aquello. Si a lo que hace referencia lo
establece Dios, la pregunta que surge de inmediato es, pertenece a una religión
o pertenece al Señor; su doctrina está basada en interpretaciones de hombres, o
aquellas establecidas y regidas por la Palabra. Cuantas necedades no se
practican y se enseñan en religiosidad y no fundamentada en la Palabra de
Dios. Esa práctica en aquellas iglesias
o denominaciones, al que aquellos judíos tratan de matar al Señor, porque las
Sagradas Escrituras no ha hallado cabida en ellos.
38 Yo hablo lo que he
visto cerca del Padre; y vosotros hacéis lo que habéis oído cerca de vuestro
padre.
Jesús deja claramente sentado, que todo cuanto emana de Él, es lo que ha
visto, recibido del Padre. En una instancia Él dijo, “Yo y el Padre somos uno”
(Juan 10:30). Queriendo decir entre tanto que aquello implica, que no hay contrariedad
o nada que Él no esté fundamentado.
Ahora bien, si estos no están en la posición de poder cabida de la
Palabra en ellos, esto es aceptar y creer lo que se les declara, entonces el
Señor dejó establecido sin evasión alguna la razón.
“Sois de vuestro
padre el diablo”.
Para cualquiera, descendientes de Abraham, religiosos, si la Palabra no
hay cabida en sus vidas, no soy hijos de Dios. Porque antepuesto está otros
intereses a lo que ha dicho y establecido el Señor. Nada se puede anteponer a
Él. Algo ciertamente tiene que quedar claro, la Palabra del Hacedor es la que
tiene que reinar en todo cuanto se haga y se exprese; esa tiene que ser su base
y su única verdad absoluta.
NO TENDRÁS DIOSES
AJENOS DELANTE DE MÍ (ÉXODO 20:3)
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