A algunos que dudan, convencedlos (Judas 22).
Fácil resulta identificar a quienes tienen alguna necesidad o duda, ó
ubiquémoslo en “así pareciera”. Ya que en instancias lo admiten y solicitan ser
ayudados o guiados, exhortados, instruidos. En otras instancias por su forma de
comunicarse nos percatamos o discernimos las limitaciones en la que se
encuentran o la falta de conocimiento que por razones obvias les ha sobrecogido
dudas, temores, confusión y posible deserción del camino de su profesión de fe.
Pero, la Sagrada Escritura nos señala que tenemos, debemos de
“convencerlos”, otros manuscritos dicen: “tened compasión (misericordia,
devoción) de los que dudan”.
La labor de amonestar y exhortar es una faena en base al amor y
sometimiento al Señor, que se derrama o se desborda en amor a nuestros
hermanos. Pero mantengamos presente que al amonestar en instancias provocaría
desacuerdos y argumentaciones, pero si usted está o permanece en el contexto
bíblico, usted no será el objeto de su posición de incomodidad, sino el poder
de la Palabra que redarguye o refuta en ellos.
Despierto con exhortación vuestro limpio
entendimiento, para que tengáis memoria de las palabras que antes han sido
dichas por los santos profetas, y del mandamiento del Señor y Salvador… (2
Pedro 3:1, 2, 13-18):
1. Recordemos que en los últimos días
vendrán burladores, andando según sus propias pasiones…
2. Pero nosotros esperamos, según sus
promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.
3. Por eso, amados, estando en espera
de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por Él sin mancha e
irreprensibles, en paz.
4. Y tened entendido que la
paciencia de nuestro Señor es para salvación.
5. Así que vosotros amados, sabiéndolo
de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos
caigáis de vuestra firmeza.
6. Antes bien creced en gracia y
conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
El convencimiento de las dudas no es en base a argumentaciones humanas,
empero todo aquello que está ya escrito, el cual no sufre variantes. Por ende
exhortamos a los hermanos que se guarden de los burladores de lo que ya está
establecido por el Señor. Estos burladores que con argumentos disfrazados,
logran confundir a aquellos que no están solidificados en la Palabra. Por lo tanto
tengan cuidado de aquellas exposiciones que tratan de argumentar o poner en
juicio sobre la segunda venida de nuestro Señor y por ello en su desilusión o
impaciencia presentan otra doctrina.
Nuestra obligación como pueblo de Dios en espera del retorno de nuestro
Señor, tenemos que procurar o proponernos, diligentemente (expeditamente,
prestamente), a todo momento el ser hallados por nuestro Salvador sin manchas e
irreprensibles, y en un espíritu de paz.
El creyente puede ser arrastrado por el error de los inicuos (perversos,
infames) o de aquellos que con sutileza saben cómo seducir con sus enseñanzas y
falsas doctrinas, debido a que ya se tiene el entendimiento de esta
probabilidad de antemano, el creyente tiene que guardarse. La expresión
guardarse se relaciona con un depósito, por ende asegure estar establecido en
el Señor, nadie podrá violar aquel depósito o inversión.
El creyente tiene una sola obligación y esta es el crecer en la gracia y
en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
Las dudas sobrevendrán una vida que no marcha al compás del Señor,
porque si usted mi amado se mantiene al ritmo por el Redentor de nuestras
almas, no habrá lugar para las dudas y las inconstancias. ¿Cómo poder dudar del
que escucha y va en pos? Pero, algunas vidas en el pueblo han sido alcanzadas
por dudas, debido a alguna puerta en que le dieron oportunidad al enemigo de
nuestras almas la entrada.
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