Filipenses 4:13- Todo lo puedo en Cristo que me
fortalece.
Axioma: Una vida con compromisos, no busca excusas, continúa con sus obligaciones hasta el final.
Axioma: Los
compromisos no se confrontan considerando lo que no posee, sino en base a lo
que aún permanece.
Niccoló Paganini, fue un músico virtuoso, compositor de obras sumamente
complejas. En definitiva, era un niño prodigio en la música, y que a los cinco años
inició el estudio de instrumentos y realmente lo demás es historia de este
virtuoso músico y compositor.
Las opiniones variaban sobre él, algunos decían que era un genio, otros,
que era sobrenatural.
La realidad de todo esto es que sus interpretaciones eran excelencia, aquello que brotaba de su violín tenían un sonido diferente, por eso nadie quería perder la oportunidad de ver su espectáculo, oír al virtuoso, al genio del violín.
La realidad de todo esto es que sus interpretaciones eran excelencia, aquello que brotaba de su violín tenían un sonido diferente, por eso nadie quería perder la oportunidad de ver su espectáculo, oír al virtuoso, al genio del violín.
Esto es lo que hace que Paganini sea considerado increíble. Según se
documenta, una noche, el escenario de un auditorio que estaba repleto de
admiradores, preparados para recibirlo y escuchar los sonidos extraordinarios
de este gran músico. La orquesta entró y fue aplaudida. El director fue
ovacionado.
Pero cuando la figura de Paganini se presentó, surgió en el escenario,
el público deliró; para algunos era aquello que ya habían leído o escuchado de
él, y para otros, era la oportunidad de volver estar expuestos al maestro del
violín. Paganini colocó su violín en el hombro y lo que aconteció en aquel
escenario a continuación es indescriptible o difícil de creer, pero así es como
se registra aquello sobre él.
Aquellos dedos entrenados ejecutaban de manera magistral la partitura, era maravilloso aquello que se escuchaba. Todos estaban atentos a cada ejecución, movimiento, sonido.
Repentinamente, un sonido extraño interrumpió el ensueño del público asistente. Una de las cuerdas del violín de Paganini se había roto, el director paró, la orquesta se detuvo; el Público se quedó en silenció, esto no lo podían creer, esto no debió de ocurrir.
Aquellos dedos entrenados ejecutaban de manera magistral la partitura, era maravilloso aquello que se escuchaba. Todos estaban atentos a cada ejecución, movimiento, sonido.
Repentinamente, un sonido extraño interrumpió el ensueño del público asistente. Una de las cuerdas del violín de Paganini se había roto, el director paró, la orquesta se detuvo; el Público se quedó en silenció, esto no lo podían creer, esto no debió de ocurrir.
Entonces, ¿qué se hace? ¿qué se debe de hacer? ¿qué haría usted?
En medio de la vida, en medio de las cosas que se hace se presentan
inesperados, cosas que no se preveían, pero, ¿qué es lo que va a hacer? ¿qué es
lo que hace? ¿pide excusas y se retira? Aprendamos de algo tan importante que
se tiene que hacer no solo en un escenario, sino en todo cuanto tiene que ver
con el diario vivir.
Paganini continuó tocando, mirando
su partitura como si nada hubiera ocurrido, él continuó extrayendo sonidos
increíbles, hermosos de un violín con problemas en sus cuerdas.
El director y la orquesta, admirados, volvieron a tocar y el público se tranquilizó. Parecía que todo volvía a su curso normal.
El director y la orquesta, admirados, volvieron a tocar y el público se tranquilizó. Parecía que todo volvía a su curso normal.
Sin embargo, otro sonido perturbador atrajo la atención de los
asistentes, esto no puede ser, simplemente no puede ser. Otra cuerda del violín
de Paganini se acababa de romper, como es de esperar el director hizo un alto
de nuevo y la orquesta se detuvo otra vez.
¿Dónde se encuentra usted? Posible diría bueno, entiende que cosas
ocurran, pero viéndose en la misma situación una segunda vez, esto es
desalentador, las pocas fuerzas que le quedaba…esto no puede ser, esto no puede
ser. Aprendamos algo más de este músico.
Empero Paganini prosiguió con el concierto. Esto es increíble, como si nada hubiera ocurrido, puso a un lado las dificultades y continuó extrayendo sonidos increíbles de su violín de dos cuerdas. El director no tiene palabras, está atónito, pero, vuelve a dar la orden de proseguir y la orquesta, impresionados, volvieron a tocar.
Pero, cuando el orden pareció volver al orden, el público no podía si
quiera imaginar lo que a continuación iban a escuchar. La tercera cuerda, ¿la
qué?, la tercera cuerda también traicionó, el público gritó. Pero, pero, esto
no puede ser, ¿esto es inaceptable? Este es Paganini, alguien en su pensar
habrá dicho, ¿por qué, por qué? Bueno,
pareciera que esto se ha convertido en un mal que no fue convidado y que ya
definitivamente nos tiene cansados. ¿Creo que todo ya se ha acabado?
El director y la orquesta se detuvieron una vez más, como la respiración
del público, que pensó que el concierto había llegado a su final.
¿Dónde quedaría usted con una tragedia tras otra? Una, talvez; dos,
vamos a darle un intento más; tres, alguien diría, definitivamente esto indica
que esto no debe de ser, renuncio, me retiro.
Paganini estaba interpretando y comunicando felicidad, para él esto era
un compromiso del cual no se iba a dar por vencido. No consideró lo que ya no
tenía, aún se aferraba a lo que tenía y le daría el mejor uso que pudiese. ¿Y
usted? Probable es para algunos sin haber recibido la embestida, solo con la
amenaza ya se han retirado. De ser así, usted nunca estará listo o preparado
para enfrentar la vida. Siempre habrá y se presentará situaciones, y en
instancias una tras otra. Es parte de lo que llamamos vida. Aprendamos algo vital de una interpretación,
para la aplicación a su diario vivir.
En medio de uno, dos y tres cuerdas ya ausentes, Paganini siguió. Como
si fuera un mago musical, hizo brotar todos los sonidos posibles de la única
cuerda que quedaba en el violín. Ninguna nota fue dada por olvido o despido,
fue fiel a la partitura ante él.
El director, deslumbrado, jamás había estado expuesto a nada como
aquello, tal maestría, determinación, control, profesionalismo, se animó. La
orquesta se motivada prosiguió. ¿Qué del
público? El público pasó del silencio a la euforia, optimismo, bienestar; del
pánico o terror de ver al maestro en problemas, a una animación indescriptible.
Es posible que todos los presentes allí en aquella imposible de olvidar
presentación e interpretación, aprendieron la evidente lección en todo aquello,
proseguir la marcha con lo que se tiene. ¿Lo pudo recibir usted también?
Paganini alcanzó mayor gloria y admiración, su nombre y hazaña tendrá
una durabilidad a través del tiempo, por el aleccionamiento y la grandeza de un
talento bien usado. Él violinista genial, por un momento se convirtió en un
maestro de valores en lo que es la determinación y el no claudicar ante
adversidad e inesperados. Usted a través
del Señor puede hacer esto y más, porque Él es el Dios de imposibles.
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