Lamentaciones 3:39- ¿Por
qué se lamenta el hombre viviente? Laméntese el hombre en su pecado.
Cuando se está fuera de
la voluntad de Dios, fuera de comunión, cuando no se ha sido perdonado y
salvado por el Señor Jesucristo.
El lamento que debe
existir es estando fuera, pero esa voz levantada, debe ser en acto de
arrepentimiento, para poder entrar y formar parte del pueblo redimido.
Debemos como pueblo solo
lamentar cuando no se ha hecho conforme a lo que ordena el Señor, o por un alma
que vemos en camino a destrucción: pero no debe solo quedar en lamento, pero en
oración y exhortación o testimonio a esa vida.
Pero fuera del pecado,
todo cuanto brote tiene que ser para honrar y glorificar al Señor, para
edificar a los oyentes; para corregir en amor; para exhortar.
Nada debe brotar de usted
que no honre al Señor, que no le exalte y levante.
Quizá alguien expresará
que todo no ha sido necesariamente placentero o lo que llamaríamos bueno, pero:
Lamentaciones 3:37-
¿Quién será aquél que diga que sucedió algo que el Señor no mandó?
Es vital tener el
entendimiento:
1. En
Dios no hay lamentos, lamentos solo hay fuera de Él.
2. Si
atravieso aflicciones, son enviados por Él para su pureza y corrección.
3. El
pecado trae lamento, el Espíritu de Dios, trae gozo a su alma, vida.
El Espíritu Santo trae a
la vida del creyente:
Gálatas 5:22, 23- Mas el
fruto del Espíritu es amor, gozo, paz; paciencia, benignidad, bondad, fe,
mansedumbre, templanza; contra tales codas no hay ley.
Estos son los frutos que
proceden de la presencia del Espíritu de Dios en nuestras vidas, por ende, si
tenemos o entretenemos lamento, esto es un espíritu opuesto a lo que ha
establecido Dios en su vida.
Un espíritu cobarde se
queja, un espíritu agradecido lucha; “somos más que vencedores”, un
vencedor celebra, no se queja.
II Timoteo 1:7- Porque no
nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio
propio.
El espíritu de poder,
amor y de dominio propio; solo puede glorificar a Dios, lamento es reclamo, y
Dios no tiene o no atiende ningún departamento de reclamos.
Este es el manifiesto del
Espíritu de Dios en su pueblo. Pablo, en camino de ser decapitado o sacrificado
(II Timoteo 4:6); sin quejas, reclamos o lamentos.
II Timoteo 4:18- Y el
Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial. A
Él sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Alma mía alaba a Jehová y
no olvides ningunos de sus beneficios.
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