Obediencia es sometimiento a condiciones, enseñanzas o
exigencias. Pero la posición que hay que tomar es someterse para poder
armonizar con lo establecido y no encontrarse con las contrariedades de las
acciones inversas.
Entonces podemos concluir que la libertad y beneficios
están ligados a la obediencia o cumplimiento.
Obedecemos a las leyes terrenales, ya que estos fueron
emitidos para mantener un orden dado en nuestra sociedad.
Obedecemos las leyes de la vestimenta. La ropa
interior en el lugar que le corresponda, y la exterior para cubrir y mantener
el pudor o la decencia en nuestro diario bregar.
Obedecemos a las señales de enfermedad y buscamos
aquello que podría sanarlo o atenderlo, para librarnos de ella.
Obedecemos nuestras señales de hambre o de sed, de no
ser así nos conduciría a caminos que podría desbocar en grandes tragedias.
Desde el momento de la concepción los padres inculcan
a sus hijos, en esos años formativos al camino de la obediencia.
Obedecemos las reglas de seguridad ya que de ello
depende ya sea la pérdida de un miembro, de un sentido, o de la vida misma.
Obedecemos los reglamentos internos de un trabajo ya
que de ello dependerá si se permanecerá empleado.
Se obedece el principio del ahorro, ya que para poder
llevar a cabo un retiro, tuvo que haber habido un depósito.
Eres pueblo de Dios, eres su hijo, ¿Está tu vida en
obediencia al Señor?
¿Estás en obediencia al Señor antes o después? ¿Antes
de proceder o después de haber tenido una desdicha? Lo ideal habría sido antes de…, pero si
debido a un acontecimiento dado eso despertó el celo santo, ¡gloria a Dios por
el resultado! De ninguna manera la pregunta formulada es para desalentar, empero
sí para que entendamos que toda vida sometida en obediencia a Dios irá de más,
a más. Y los tropiezos se pudieron haber evitado, pero gloria sea al Señor,
ahora estás en obediencia al Padre celestial, el único que sabe el cómo, cuándo
y el dónde de todas las cosas. Muchos tratamos de encontrar lo que solo Dios
sabe dónde, habiendo desperdiciado tiempo y esfuerzo, empero, si ya estás
encontrado con el Señor, allí tienes que perseverar, esforzarte y ser valiente,
no desmayando y obedeciendo al Creador, porque ya debiste de haber entendido
que fuera de Él estás y quedarás perdido, totalmente extraviado. Y esto habría
sido por hacer obedecido no a Dios, empero tus impulsos y el yo opino, yo creo
o considero; todos estos con miopía, híper-miopía, o astigmatismo espiritual.
Obedecer tus pensamientos, tu sentir, tus tendencias, todos estos en la
estructura de la carne siempre estará impregnado de alguna infección, que de no
ser atendido por el Doctor de Doctores, nuestro Salvador, aquella afección
consumirá y se apoderará de nuestro todo.
Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres(Hechos
5:29).
Estas fueron las palabras y la posición tomada del
apóstol Pedro y los demás apóstoles ante cualquiera y toda circunstancia que se
pudiera presentar y que se presentará.
Pedro y Juan, estos apóstoles fueron puestos en la
cárcel por predicar el Evangelio y por dejar el manifiesto del poder de Dios, a
través de Jesús con grandes milagros.
Pero, fueron librados de la cárcel por un ángel y
comisionados a predicar al pie del Templo. El jefe de la guardia juntamente con
los guardias fue enviado por el Sumo Sacerdote. No les cuestionaron del cómo
salieron de la cárcel, empero para ellos la temática trató sobre el nombre en
que estrictamente se les había prohibido predicar. Al cual Pedro y los
apóstoles respondieron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres
(Hechos 5:12-29).
Ellos no obedecieron al temor de ser nuevamente
encarcelados, no obedecieron a lo que les había prohibido; obedecieron al
Espíritu de Dios que en ellos habita y a las instrucciones que del Señor
recibieron. ¿Y tú pueblo de Dios a quién o a qué estás obedeciendo?
Todos tenemos tendencias, limitaciones, voces estas no
de Dios, pero de la carne.
¿Aún estaremos escuchando lo que nos ha producido
tantos conflictos con el Señor?
Aquello que nos tenía en el camino al infierno, sino
por Jesús rescatándonos y sacándonos de ese estado de condenación. Obedecer a
la voz de la carne es re-visitar el área del asco que no es un lugar
placentero, el cual apesta y no habita el Espíritu de Dios.
Obediencia es un trago tan difícil de tomar, pero este
es el camino de bendición y de puertas abiertas, el camino de siempre seguir, sí,
obediencia a Él. Ese fue el camino escogido, ese es, el camino escogido. Ese es
el camino en que se complacerá el Señor.
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