Oro sobre algunas cosas, otras las trato de ventilar o
razonar. En momentos estoy más diligente espiritualmente que otras ocasiones.
Es que realmente como pueblo de Dios usted y yo tenemos y debemos de atender
todo o con la prioridad que otras cosas consideramos que tienen o simplemente
hacer que la oración sea tan natural en nuestras vidas cotidianas que
ciertamente no hay separación en ese momento en que hablamos con el Señor. Sí,
un momento especial e íntimo con el Señor es importante, pero, al igual es que
la oración, ese hablar con Dios forme parte de todo cuanto hagamos. Le
agradecemos en el trabajo de inmediato por lo que nos permitió resolver,
lograr, etc. Le damos gracias por haber hecho llegar algo que realmente no
esperábamos, antes de compartirlo con todos los demás. y Aquél que es cien por
ciento responsable de su bendición, aún está en la línea de espera por oír su
voz.
Al solo expresarle gracias a Dios en medio de cualquier
circunstancia está orando. Al clamar que tenga misericordia de usted, está
orando. Que le haga atender las diferencias y conflictos que tiene ante usted
de manera que lo glorifique. No tienes que ir a ningún lugar, allí en donde
está eleve su corta oración de intercesión, agradecimiento, de misericordia, perdón…luego
en la privacidad de su hogar o aquel lugar especial, elabore más ya sea
agradeciendo lo que le hizo lograr o la forma en que hizo callar la torpeza que
quiso hablar a través de usted.
Cuando esté orando nunca busque algo especial en
momentos dados, que siempre todo sea especial. Si tuvo que pedir sabiduría para
atender una situación dada, que esta sea el clamor de siempre en usted para con
todo. Si le pidió que le prosperara en ese momento dado, ¿acaso usted no desea
ser prosperado siempre, o tener éxito siempre? Posible sea que algún hermano exprese,
pero es que no somos perfectos, va a haber momentos en que fallaremos. Atienda
bien a lo que el Espíritu de Dios desea que entendamos. Cuando usted sale de su
hogar en camino al trabajo, usted no lo deja en tratar, usted se planifica para
que esto sea y si por alguna razón fuera de su control lo contrario ocurriese
entonces usted no fue el responsable, porque esto no lo pudo evitar. Todo aquello
que yo pueda evitar y evito, planificando para logros, este es y debe ser el
camino a seguir del creyente. Sí somos todos seres humanos, pero tenemos una
aseveración, una Palabra ungida y bendecida del Señor sobre toda vida del
creyente:
Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores a través de Aquél que nos amó (Romanos 8:37).
Parto para vencer, vivo para vencer, he hecho toda mi
inversión para vencer a través de Aquél que ha preparado para todas sus ovejas,
aprópiese de la vida vencedora que le ha dado y preparado el Señor. Soy un ser
humano, con una capacidad vencedora sobre toda situación y condición a través
de Jesús nuestro Señor.
Por ende, mi vida oracional debe de tener la misma
prontitud, esmero, interés de recibir del Señor lo que siempre Él anhela
brindarnos.
Génesis 24:12...Jehová Dios de mi Señor Abraham, haz,
te ruego, que hoy tenga yo un buen encuentro, ten misericordia de mi señor
Abraham.
Abraham envío a un criado suyo, el más viejo de su
casa, quien gobernaba todo lo que él tenía, la encomienda había sido para que
él trajera de vuelta una esposa de su viaje para su hijo Isaac.
Puede usted apreciar la petición, gloria a Dios por
ello, fue selectivo, preciso y decidido en su petición al Señor. A lo que
queremos y hemos estado aludiendo es a que nosotros siempre estemos buscando
del Señor precisamente esto “…que hoy tenga un buen encuentro…”
¿Quién no desea tener siempre un buen encuentro, un
buen día, un buen mes, un buen año, una buena relación, y cuantas otras cosas?
Pídalo al Señor.
Todo cuanto presente al Señor que sea con esta
diligencia, todo debe ser desplegado ante Él, y buscando lo mejor de vuestro
Creador. Nuestro Dios jamás brinda nada menos, que, de lo mejor de su abasto,
de su abundancia. Busque, esmérese por darle lo mejor al Señor, y esmérese por
buscar no algunos días o momentos, busque lo mejor de nuestro Señor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario