martes, 8 de marzo de 2022

ARREPENTIMIENTO - RECONOCIMIENTO Y CLAMOR

  

Jeremías 14:7 Aunque nuestras iniquidades testifican contra nosotros, Jehová, ¡actúa por amor de tu nombre! Porque nuestras rebeliones se han multiplicado, contra Ti hemos pecado.

21- Por amor de Tu nombre, no nos deseches ni deshonres Tu glorioso trono; acuérdate, no invalides Tu pacto con nosotros.

 Es fácil estar en falta, estar fuera de la voluntad de Dios; lo difícil es reconocer y aceptar las consecuencias de aquello. Un hecho es recibir lo que justamente se merece. Otro hecho es atravesar situaciones que Dios permite que nos toque o nos alcance con el propósito de hacernos desarrollar o crecer.

El pueblo de Judá atravesaba sequía, por haberse alejando del Señor. A consecuencia de ello le dice el Señor al profeta (14:11):

1.      No ruegues por el bien de este pueblo.

2.      Cuando ayunen, yo no escucharé su clamor.

3.      Cuando ofrezcan holocausto y ofrenda no los aceptaré.

4.      Los consumiré con espada, con hambre y con pestilencia.

5.      Sobre ellos derramaré su propia maldad (14:16).

Pero en medio del castigo que justamente recibían del Justo Dios, el profeta Jeremías expresa ante el Señor (14:20):

Reconocemos, Jehová, nuestra impiedad y la iniquidad de nuestros padres, porque contra Ti hemos pecado.

El pueblo de Israel estaba en problemas espirituales y había juicio divino sobre ellos, pero el varón de Dios no solo era la voz de Dios para aquel pueblo, empero, era un intercesor y acudía ante el trono del Señor con temor y reverencia.

Pareciera que pudiéramos escucharlo decir: Señor ciertamente hemos hecho mal, nos hemos apartado del llamado a ser pueblo que has llamado, contra Ti hemos pecado; nuestras iniquidades testifican, hablan a gritos contra nosotros. Y ciertamente merecemos lo que estamos atravesando y más. Sin embargo, en medio de ello acudo ante Tu santo trono, acudiendo a tu misericordia, a aquellas obras que ejecutas por amor a Tu nombre. Es bajo ese amparo que clamo, te ruego que actúes; por amor a lo que es Tu nombre, lo que haces por Tu nombre y la grandeza, supremacía de Tu nombre.

Sí las iniquidades hablan claramente, y reciben justamente lo que merecen, mas, Señor venimos ante Tu trono para que te apiadas por amor a Tu nombre.

Una de las enseñanzas que nos deja el Señor en esta porción:

1.      No dejemos de acudir, o buscar de Él.

2.      Aunque mis faltas reciben justamente lo que merece, el Señor espera de su pueblo, de los suyos arrepentimiento del mal, reconocimiento de la falta o admisión.

3.      Entender que aún allí Él está presente, para socorrer, ayudar y restaurar. El Señor no abandona a los suyos, es todo lo contrario, por esa razón acontece lo que acontece.

4.      Por amor a su nombre la misericordia, su piedad aún nos puede alcanzar. No cierra las puertas, pero vendrá un día en que sí aquello acontecerá.

5.      Nuestra comunión fue interrumpida por sus pecados, empero, aún en medio de ello puede y debe buscar restablecer su relación con Él.

 Un corazón contrito y humillado, puede hacer la diferencia aún en medio de la tormenta, del castigo, del mal que se presenta. Cuando el Señor contempla arrepentimiento, Él está dispuesto en volver a restaurar.  Cuando un hijo comete una falta, usted no lo desecha, continúa siendo hijo; sin embargo, hasta que usted pueda palpar un cambio, usted no retirará la disciplina que tiene sostenida.

Una voz en clamor ante el trono de Dios puede lograr el cese de la amenaza, la hostilidad que ha atraído, la muerte o tragedia que está rondando.

El castigo enviado a Israel no fue para alejarlos del Señor, empero, el propósito de ello era para que entendieran que sólo al Señor pertenece nuestra vida, nuestra adoración. Y solo en Él podemos mantenernos alejados de todo aquello que se presenta para separarnos de Él.

Esta es la posición que debe ser adoptado: Señor, nuestras vidas en direcciones opuestas han estado ante Ti, y aun allí entendemos que no hay ninguna otra dirección que buscar, excepto aquel que nos conduzca de vuelta a Ti. Sólo Tú tienes la Palabra de Vida, únicamente Tú eres nuestra paz; exclusivamente Tú eres nuestra esperanza, directamente Tú puedes concedernos el perdón y restauración. Por amor a Tu nombre obras, bajo esta realidad acudimos, nos presentamos ante Ti, para que actúes en Tú misericordia por amor a Tu poderoso nombre y que se derrama sobre los tuyos.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario