Hay momentos, en que
todo pierde el curso, donde confusiones se apoderan, cuando debilidad se
presenta. Confusiones permitidas, por desatender lo sabio, por mantener áreas
abiertas, que le ha dado cabida, a lo indeseado provocado.
Son esas instancias
que obligan, a escrutar o averiguar la realidad interna, para hallar aquel que
responda, negándose o prosiguiendo la marcha.
Las Sagradas Escrituras
contribuye a una evaluación precisa del por qué o el hacer entender que Él en
la vida del hombre es quien define su curso.
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Hageo 1:5- Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos:
Meditad sobre vuestros caminos.
·
1:6- Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no
os sacias; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentais; y el
que trabaja a jornal (salario) recibe su jornal en saco roto.
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1:7- Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad
sobre vuestros caminos.
Cuán fácil resulta
demoler, todo aquello con esfuerzo se erigió, y cuán difícil resulta el volver
a edificar por descuidos que nunca se tuvieron que presentar o haberle dado
cabida.
No será un momento
fugaz, esas ofensivas resurgen; no será algo aislado que no tendrá retorno;
más, para cada golpe contra la morada, se debió haber reforzado la vivienda
para resistir. Porque advertido ya se está, que estos con alguna frecuencia se
presentarán.
Nada acontece sin un
propósito, fuerza o debilidad se identifica, lamento o determinada conversa,
¿la voz de quién, será el que dirija?
Cuando la Palabra de
Dios ha hallado cabida y es su instructor, usted tiene al Señor a su favor.
·
Proverbios 16:20- El entendido en la palabra
hallará el bien, Y el que confía en Jehová es bienaventurado
Experiencia o torpeza
tendrá lugar, ¿quién será despedido o habitará? Está por definirse, en dado momento,
será conocido, en los imprevistos.
Pero hay que definir
la trayectoria, ¿hacia dónde conduciendo está? Si está tratando de llegar
al norte, ¿por qué en dirección contrario va?
Decir y no hacer,
anunciar y no respaldar, iniciar y nunca terminar; ¿son estos virtudes o lamentosa
estancia?
Cuando se ha
resuelto, realmente unido, conjugado la máxima de su vida, entonces todo lo
ajeno, nunca tendrá un encuentro, porque anhelo no hay de entretener lo que
representa estar subyugado a errores, que se presentarán, más los correctivos
responderán, se harán.
La determinación no
espera un momento propicio, las crea. El esfuerzo no necesariamente busca
ayuda, de su interior brota. El error no detiene al entregado, se levanta y
prosigue porque ha entendido con la ayuda de Dios el mejor camino.
Más si deja de hacer,
deja de sembrar, ¿cuál será la cosecha que le espera? Precisamente aquello, absolutamente
nada. Mejor es lo poco del justo, que aquello que posee el negligente.
Se levanta el caído y
prosigue su marcha, se incorpora el esforzado y prosigue la marcha, se venda el
herido y determina proseguir con su labor.
Cuando su total dependencia
reside en el Creador, podrá ir más allá de lo que pudiese siquiera haber
conceptuado, porque el Hacedor siempre obra abundantemente. Fortaleza del Señor se renueva cada día.
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Filipenses
4:13- Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
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