Cada hombre el Señor lo ha
bendecido con diferentes talentos, capacidades, visiones, sueños. Es debido a esto que cada cual aprecia de
manera diferente retos, oportunidades, desafíos. Hay aquel que sólo prefiere
contemplar, otros el involucrarse. Es de esa variedad que procede esta semilla
que en alguien puede germinar.
Mientras alguien contempla el
mar, otro contempla una posibilidad. Alguien disfruta el momento en la playa,
entre tanto el otro, el navegar sobre ella. Otro se deleita en el
panorama, alguno, cómo incursionar en ella.
El paseo en las cercanías del
océano por unos cuantos, y el emprendedor considerando construir en los costados
del mismo.
Hay quien su gozo es asistir a
la iglesia, aquél que su esfuerzo es construir una nueva.
Todos con una perspectiva, un
anhelo, deseo, deleite. Expuestos a los mismos entornos, sin embargo, con otros
intereses, proyecciones.
Ambos puntos convergen, empero,
se distancian en el área de aquel que solamente desea disfrutar el momento; y
el otro expandir, invertir, si posible es lucrarse en el esfuerzo.
Posible sea que un punto medio
en este análisis bendeciría a todos, ya que estaría en aquello que le agrada y
al igual está en la capacidad de cada que revierte en beneficios para todos.
Cuando se examina o se
contempla, esté expuesto a algo, probable el beneficio sería explorar, ¿qué
podría agregar a aquello que está frente a mí?
La exhortación radica en que
se esmere por ver, lo que nadie contempla, trate de crear o idear aquello que
podría surgir de un simple caminar, un placentero recorrido.
Las grandes ideas
no proceden de nada complicado, fue de alguien que se detuvo a tomar aquel
grano y cultivar, nutrir, hasta que surgió aquel fruto u obra que, hasta ese
momento, nadie lo contempló.
Cada hombre, Dios le ha
bendecido con un visón, no todos lo ejercitan, trate de no incidir en el mismo
error.
·
2 Timoteo 2:6- El labrador, para participar de los
frutos, debe trabajar primero.
Ha habido instancia en la
vida, que, en un simple recorrido de descanso familiar o solitario, de esa experiencia
surge una oportunidad, no necesariamente buscado, pero, se presentó, y se labró
en ello y hoy participan de los frutos de su labor.
·
Proverbios 13:4- El alma del perezoso desea, y nada
alcanza; Mas el alma de los diligentes será prosperada.
Hay características
que prevalecen en unos cuántos, siempre están diligentes, vigilantes de
oportunidades, inversiones. Para aquellos, ese grupo en particular se les presentan
oportunidades que les brindará prosperidad, cambios, porque activo está esa
tendencia vigilante.
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