¿Cuánto tiempo permanecerás allí hasta
percatarte que no te estás moviendo o no estás avanzando?
Señales y obediencias normales que casi todos
observan con atención. El semáforo le hace saber que se tiene que detener y
usted hace el alto en la luz roja. Luego la señal se presenta indicándole que
puede avanzar, y usted se mueve con la luz verde. Sencillo responderán. Pero, ¿qué
si usted aún expuesto a la señal indicándole que puede avanzar y usted
permanece allí? la congestión que se formaría y la confusión al igual
provocarían serios problemas. El oficial de tránsito trataría de ver qué le
acontece a usted o a su auto. Empero, qué si él se percata que tanto usted como
el auto están en perfectas condiciones, pero usted decidió no avanzar.
Juntamente con la reprimenda vendría una multa o posible se le secuestre su
licencia.
¿Cuántos creyentes no han tenido departe del
Señor la señal o la orden que continúen, que prosigan la marcha, que sean
esforzados y valientes, pero usted ha decido no avanzar? Recuerde mi amado
hermano que el caminar de fe muchos de los creyentes se basan más en las
emociones, sentimientos, que en las ordenanzas del Señor (cada cual que haga su
lista o inventario ante el Señor). Y luego muchos nos preguntamos ¿por qué esto
acontece, o por qué aquello nos sobreviene? La respuesta es sencilla, obedezca
las señales y ordenanzas del Señor, ya que en la obediencia está la bendición.
Se acuerda del oficial de tránsito sancionando al conductor irresponsable y
desconsiderado, ese oficial es la acción o actitud de usted consigo mismo
sancionando las obras maravillosas que el Señor quiere hacer en usted.
Luego tenemos el siguiente escenario, usted
hizo un giro en su auto o siguió una dirección en la que creía que había
salida, pero usted en el error se entera que no hay salida, la reacción
inmediata es girar y continuar el camino transitable que lo ha de conducir a su
destino propuesto. Pero, qué si usted llega a aquel lugar, está al final del
camino tomado y no hay continuidad, hay un retén que le impide continuar, y
usted permanece allí sin moverse o tomar una decisión. Posible es que alguien
al verlo le preguntaría si tiene algún problema, o si se le podría brindar
alguna ayuda, al cual usted le respondería que no. Pero ellos lo ven allí
detenido sin avanzar. Posible es que llamarían algún oficial de la policía ya
que ese comportamiento no es normal, permanecer en un lugar detenido si razón o
motivo, solo decidiendo nuevamente no avanzar. Reiteradamente algún hermano
diría, pero nuevamente expresa usted algo extraño.
Ha habido y hay muchos creyentes detenidos ante
un callejón sin salida, creado por ellos mismo, entrapados por sus propias
acciones y permanecen allí en aquel lugar como si no hubiese respuesta o
alternativa de parte de su Señor.
¿Cuánto tiempo permanecerá allí hasta
percatarse o aceptar que no se está moviendo o no está avanzando?
Posible es que se ha encontrado allí por malas
decisiones, por malas elecciones, por haber dependido de sus medios y no de las
de nuestro Salvador.
En un callejón sin salida por un error, pero
allí dilatar o permanecer teniendo en sus manos la alternativa de allí salir,
definitivamente usted se ha allí ubicado. Su tiempo se pierde, logros se
pierden, posesiones se descuidan, familias se pierden y comunión con el Señor
es desaprovechada.
Y para muchos allí permanecen sin perdonar, en
soberbia, obstinación, rebeldía, desobediencia. Y allí se contemplan vidas de
hermanos, es que hicieron el giro equivocado, pero no han decidido hacer el
giro que así lo corrija.
La desobediencia te ha detenido,
La ignorancia te ha puesto lazos,
La rebeldía es tu prisión, en la que te has
confinado.
Y le preguntas al Señor, ¿Por qué no puedes ver
la luz?
Es que te has confinado a crear un cerco,
Rodeándote de todo aquello, que habla de
errores.
Es que has encontrado deleite, en verte
detenido,
Has tomado el mal, que confundido lo llamas
amigo.
Lucas 15:20 Entonces se
levantó y fue a su padre…
El hijo pródigo cuando reconoció su error, no
prosiguió sin avanzar, no continuó negándose la oportunidad. No continuó
mirando el callejón sin salida en la que él se había situado. Pero salió de
aquello que lo había detenido, volviendo a obedecer los preceptos y atender a
las señales.
Es posible que alguien habrá hecho un alto
extraño, como la que se está considerando, sin mirar la salida o considerar lo
que el Señor le ha preparado desde antes de la fundación del mundo.
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