Salmo 97:11 Luz está
sembrada para el justo, y alegría para los rectos de corazón.
El versículo 10 declara:
a. Él
guarda las almas de sus santos.
En
el versículo 10 se aprecia que el Todopoderoso no tiene sus hijos desamparados
como algunos en instancias lo manifiestan. Si la Palabra declara que están
guardados, el Señor es fiel a su Palabra. De una manera u otra, aquello que se
tenga que atravesar en este plano humano, complejamente en ello está su intervención
y misericordia, para que nada escale más allá de lo que Él permitirá.
Por
ende, ¿cómo en medio de todo no se podrá apreciar su grandeza y provisión en
medio de todo?
Para
el creyente nunca hay una instancia en donde total oscuridad será el lugar en
donde habite. Habrá momentos difíciles, empero en medio de ello, algo que solo
el Señor puede hacer, permite apreciar y ver la salida de la más densa penumbra
que trató de reinar.
Nuca
habrá total tristeza o desánimo, ya que en medio de aquello el Padre de amor y
piedad, a través del mover de su Espíritu, permite que su gozo de esperanza
inunda aquella alma.
b. De
mano de los impíos los libra.
Para
el creyente siempre hay y habrá liberación de los opresores, aquellos dedicados
al mal. Porque así lo promete, es su compromiso para con los suyos y un
compromiso para consigo mismo, para su gloria.
Los justos del cual habla
la Palabra son aquellos que aman a Jehová, lo aman sobre todas las cosas, esto
es no anteponiendo nada a Él (relaciones, profesión, empleo, materialismo,
talento); y juntamente con este amor a Dios o entrega a Él, se levanta otra
capacidad fuerte en el creyente, el cual excluye, neutraliza o no le da cabida
en lo absoluto a nada opuesto a lo no que le agrada o pueda afectar, o
interferir con este puro y profundo amor entregado de hecho a nuestro Rey y
Señor.
Para los rectos de
corazón, en ellos se ha desarrollado un rechazo u odio, no hacia personas, mas
sí a todo aquello que a Dios le es indecoroso. Esto es la capacidad de odiar o
aborrecer, que en sí tiene una fuerza devastadora, agresiva, de oposición. Este
sentimiento y actitud de rechazo es aplicado a todo aquello a lo que no es
santo y verdadero; esto es odio declarado y sin tregua al mal (rechazo,
favoritismos, discriminación, destrucción y tanto más).
Dios tiene preparado un
sembrado de bien para los suyos, la parcela o la hortaliza tiene bonanza; el
hecho aquí es que siempre hay provisión, en temporada y fuera de temporada. No importa
en dónde se encuentra el justo, nuestro Rey tiene una provisión en espera o en
el transcurso del camino. Alegría (no una artificial o temporal), alegría que
no se desvanece porque nada externo lo establece, excepto aquella relación o
comunión con su Dios altísimo. Reiteramos, al igual hay para los rectos de
corazón gozo, felicidad o bienaventuranza, esta solo lo brinda el Espíritu de
Dios a todos los suyos, y esta no se agota o se presenta en algunas instancias.
Esta es brindada por el Espíritu que está de continuo en todas las vidas de los
fieles, sí de aquellos entregados, sometidos a Él.
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