sábado, 10 de junio de 2017

CULTIVO DE LUZ Y PROVISIÓN DE ALEGRÍA



Salmo 97:11 Luz está sembrada para el justo, y alegría para los rectos de corazón.
El versículo 10 declara:
a.      Él guarda las almas de sus santos.
En el versículo 10 se aprecia que el Todopoderoso no tiene sus hijos desamparados como algunos en instancias lo manifiestan. Si la Palabra declara que están guardados, el Señor es fiel a su Palabra. De una manera u otra, aquello que se tenga que atravesar en este plano humano, complejamente en ello está su intervención y misericordia, para que nada escale más allá de lo que Él permitirá.
Por ende, ¿cómo en medio de todo no se podrá apreciar su grandeza y provisión en medio de todo?
Para el creyente nunca hay una instancia en donde total oscuridad será el lugar en donde habite. Habrá momentos difíciles, empero en medio de ello, algo que solo el Señor puede hacer, permite apreciar y ver la salida de la más densa penumbra que trató de reinar.
Nuca habrá total tristeza o desánimo, ya que en medio de aquello el Padre de amor y piedad, a través del mover de su Espíritu, permite que su gozo de esperanza inunda aquella alma.
b.      De mano de los impíos los libra.
Para el creyente siempre hay y habrá liberación de los opresores, aquellos dedicados al mal. Porque así lo promete, es su compromiso para con los suyos y un compromiso para consigo mismo, para su gloria.
Los justos del cual habla la Palabra son aquellos que aman a Jehová, lo aman sobre todas las cosas, esto es no anteponiendo nada a Él (relaciones, profesión, empleo, materialismo, talento); y juntamente con este amor a Dios o entrega a Él, se levanta otra capacidad fuerte en el creyente, el cual excluye, neutraliza o no le da cabida en lo absoluto a nada opuesto a lo no que le agrada o pueda afectar, o interferir con este puro y profundo amor entregado de hecho a nuestro Rey y Señor.
Para los rectos de corazón, en ellos se ha desarrollado un rechazo u odio, no hacia personas, mas sí a todo aquello que a Dios le es indecoroso. Esto es la capacidad de odiar o aborrecer, que en sí tiene una fuerza devastadora, agresiva, de oposición. Este sentimiento y actitud de rechazo es aplicado a todo aquello a lo que no es santo y verdadero; esto es odio declarado y sin tregua al mal (rechazo, favoritismos, discriminación, destrucción y tanto más).
Dios tiene preparado un sembrado de bien para los suyos, la parcela o la hortaliza tiene bonanza; el hecho aquí es que siempre hay provisión, en temporada y fuera de temporada. No importa en dónde se encuentra el justo, nuestro Rey tiene una provisión en espera o en el transcurso del camino. Alegría (no una artificial o temporal), alegría que no se desvanece porque nada externo lo establece, excepto aquella relación o comunión con su Dios altísimo. Reiteramos, al igual hay para los rectos de corazón gozo, felicidad o bienaventuranza, esta solo lo brinda el Espíritu de Dios a todos los suyos, y esta no se agota o se presenta en algunas instancias. Esta es brindada por el Espíritu que está de continuo en todas las vidas de los fieles, sí de aquellos entregados, sometidos a Él.


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