¿Por qué la existencia de fe es vital para la
vida cristiana? ¿Por qué sin ella nunca, nunca podremos agradar a Dios? ¿Por
qué de ella depende todo cuanto nos acontece o deja de acontecer? ¿Se han hecho
estas preguntas como creyentes?
Muchos tratamos la fe como si fuese un recurso
en última instancia, después de probarlo todo, se decide hacer uso de la fe,
posible es que algo resulte. Gloria a Dios que a ello recurrió por cualquiera
que haya sido la razón finalmente, pero la fe no forma parte de probabilidades,
es la forma de vida que debe regir sobre todo el pueblo de Dios.
… mas el justo por la fe
vivirá (Habacuc 2:4).
Esto es lo establecido, esto es lo que Dios
espera de su pueblo. La palabra traducida por fe del hebreo incluye lealtad
y firme confianza. Esto es lo que le pertenece y debe recibir el Señor de
su pueblo. Las cuentas bancarias, las posesiones todo puede variar en un
momento, pero cuando nuestras posesiones más importantes lo hemos depositado y
puesto en el poderoso Dios, aunque faltara lo que faltase, y aunque tardara lo
que de Él esperamos, la fe confiesa, se cumplirá a su tiempo, no faltará.
Empero, mientras permanezca en ese camino de no
ejercitar su fe, mientras esta sea aquel paso tomado por no dejar, aquel último
recurso, usted está y siempre estará en la lista de los que no forman parte del
agrado de Dios.
Pero sin fe es imposible
agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que Él
existe y que recompensa a los que lo buscan (Hebreos 11:6).
Algunos hermanos argumentarían, porque así
somos uno que otros en esta familia cristiana, aún debatiendo de lo no
debatible, porque estará en una batalla perdida. Empero, nunca falta escuchar
de alguno, pero es que a mí me agrada saber que cuento con esto o aquello, esto
de confiar enteramente me es problemático. Hay una respuesta para usted, hasta
que no se alinee a lo que ordena nuestro Soberano y Todopoderoso Dios, nuestro
Rey de Reyes y Señor de Señores; hasta que usted no entienda que estamos para
obedecer y no para sugerir, para glorificar al Señor y no para sentirnos mejor,
continuará en su pozo seco espiritualmente, continuará haciendo giros en el
desierto en camino a llegar a lo que le espera o se le tiene preparado;
continuará construyendo su esperanza y su esfuerzo en la arena, porque usted no
está solidificado en su Señor.
Es imposible, no se puede, no funcionará, no
podrá operar; está en la lista de aquellos con los que el Señor no tiene
agrado. No está en satisfacción con el Creador, no está en su complacencia.
Usted se asemeja como aquél que el Señor le ha
dado un auto, pero no lo puede operar porque nunca lo abastece del petróleo
requerido para que ejecute. Usted no puede operar el auto, lo puede empujar a
cuantas millas pueda, pero se va a cansar, cuando pudiendo estar dentro del
auto, provisto de lo que es necesario para hacer uso de su bendición.
La fe es aquello que usted tiene que ejercitar,
sin ella usted mi hermano está en trance y controversia con su Creador. El
señor no está tratando de convencerlo de algo que le ha hecho saber que le es
necesario, es imprescindible. Su fe es el corazón de su relación con
el Señor para dejar cien por ciento enmarcado que usted cree que Él existe y
que le cree a Él.
La fe no es una materia electiva en nuestro
caminar con Dios, debe ser nuestro proceder, es lo que debe emanar del pueblo
de Dios mientras edifican sobre ella, para su aplicación en todo aquello que
les rodea.
Pero vosotros, amados,
edificándoos sobre vuestra santísima fe… (Judas 20).
Todos los creyentes ejercitaron la fe para la
salvación, gloria a Dios, pero hay tanto más. La fe que hecha fuera el temor,
que mueve montañas, es el camino que produce bendiciones; sana, conquista,
todas estas realidades porque honran al Señor. Apliquemos nuestra fe en todas
las áreas que se requiera para que podamos operar como un pueblo escogido del
Dios viviente.
Oración:
Padre, queremos formar parte de tu lista de aquellos fieles que te creyeron,
obedecieron y nos sometemos a Ti mi Rey no importa qué. Porque fácil puede resultar
quedar extraviados de donde debemos de estar, por no mantenernos esperando y
dependiendo enteramente de Ti. Padre como aquél clamó, clamo igual Señor en
medio de mi fe y caminar contigo ayuda mi incredulidad, porque te quiero
agradar, en el poderoso nombre de Jesús te lo pedimos. Amén
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