De Dios es que
procede toda creación, porque por Él fueron hechas todas las cosas, es de
entender que para Él fueron hechas, sí todo cuando ha creado.
Romanos
11:36 …porque de Él, por Él y para Él son todas las cosas. A Él sea la gloria
por los siglos. Amén.
El hombre,
aunque aún no lo ha entendido o ha tratado de adjudicarlo a otros lugares
aquello que solo le pertenece a Dios, aquellos mismos proceden de su creación.
Ya que proceden
de su creación, significa que por Él fueron creados, y todo aquello que existe.
Sin embargo, toda creación estuvo al borde de su perdición, por malas
decisiones, erradas escogencias, y prácticas que en nada se asemejaba a lo bueno
que Él había creado. ¿Perdió el Señor el
control? Desde luego que no. Lo que hizo el Hacedor fue darle la libertad o
concederle la autonomía al hombre para escoger, y de allí su caída, su
desviación, toda la complicación existente.
Fácil es mirar
toda cuanto acontece y preguntar ¿en dónde está el Señor? Mas aquella incógnita
no es la que se tiene que despejar, la imperante es ¿hacia dónde, hacía qué fue
el hombre? Ya que el Señor está en el
mismo lugar que estuvo cuando hizo su creación, mas, el hombre está lejos de lo
que fue creado y de lo que debería de ser.
Todo cuanto el
Señor hizo era para Él, para que fuese glorificado por su creación; mas, se
prefirió estar en dirección opuesta. Aunque resulte algo difícil de realmente
entender. Tener el privilegio de estar en posición de altura, se prefirió los
lugares bajos. Teniendo la oportunidad de estar siempre con Èl, se prefirió alejarse
para estar en lugares desérticos, corruptos y destructivos; esto habla tanto
sobre la corrosión que es el pecado en la existencia de todo hombre.
Pudiendo estar
en un lugar hermoso, limpio, con toda provisión; se prefirió estar en un
ambiente hostil, de incontables peligros y depravaciones.
Y Dios, en medio
de toda aquella mala elección de su creación, en su misericordia y su bondad
infinita, su gracia (sí, esos favores inmerecidos), preparó un medio para que
el hombre pudiese salir del abismo creado, para lograr salida de la prisión que
construyó para su existencia.
Para todo aquél
que ha vuelto al lugar de la creación, que se han devuelto a Él, y son de Él; estos
y sólo estos pueden glorificarlo, honrarlo, exaltarlo. No en algunas
instancias, debe ser la norma de sus vidas, la agenda de sus días, ya que todo
cuanto ahora se es, es gracias a Él, todo cuanto se será, es gracias a Él.
Cuando se considera
realmente lo que puede ser y lo que se es gracias a su misericordia para con
los suyos, la gloria que reinará por los siglos es lo que brota de su pueblo
agradecido.
Un pueblo
librado de falsas dogmas, tendencias destructivas, prácticas torcidas. Pero
ahora restaurados por ese sacrificio vicario que Jesús logró en bien de todo
aquél. Y es allí en donde están los redimidos por la sangre de Jesús. Los elegidos
por su gracia y amor.
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