En el idioma
hebreo oír se traduce “shama”, porque no todos han dispuesto esa disciplina y
privilegio, es debido a ello que no pueden habitar confiados y descansados en
Él, porque no están bajo su instrucción y mucho menos dirección. Cuando oímos a
Dios, todo está en otro plano.
Proverbios
1:33- Mas el que me oye, habitará confiadamente y vivirá tranquilo, sin temor
del mal.
1. Mas
el que me oyere: oír a Dios es acatar, cumplir sus preceptos, sus mandatos;
este es un bienaventurado, un hombre feliz y lleno de gozo. Oír a Dios no se
confina a solo en los momentos que son de paz o en donde todo marcha a la
perfección. Este obedecer a Dios está sujeto a nada, bueno o malo al Señor
escuchamos (Jeremías 42:6).
Jeremías 42:6- Sea bueno, sea malo, a la voz de
Jehová nuestro Dios, al cual te enviamos, obedeceremos, para que obedeciendo a
la voz de Jehová nuestro Dios nos vaya bien.
2. “habitará
confiadamente y vivirá tranquilo, y sin temor al mal”
a. Jeremías
29:7-…porque en su paz tendréis vosotros paz.
Cuando Dios rige
en nuestras vidas, cuando tiene todo de nuestro ser, estamos en declaración
abierto de confianza.
Y cuando se
confía en Él, es una actitud de haber rechazado todo y creerle a Él.
Cuando Dios rige
paz en nuestras vidas, cuando tiene todo de nuestro ser, estamos en declaración
abierto de confianza. Y cuando se confía en Él, es una actitud de haber
rechazado todo y creerle a Él.
Cuando se cree a
Dios, se cree en cosas que aún no son, pero Él a su tiempo los llamará a ser.
Cuando se cree a
Dios estamos por caminos por senderos que aún no existe, sobre las aguas, a
través de las montañas; hechos para el hombre imposible, pero no para aquél que
servimos y creemos.
3. “Confiado,
tranquilo y sin temor al mal”: todos tenemos acceso a este plano espiritual, pero
no todos llegamos o allí quedamos; esto se llama fe contra todo lo lógico o que
está frente a nosotros, nuestra actual situación o condición. Nuestra creencia
y confianza se extiende más allá y ciertamente Dios hará.
Estos res
elementos mencionados confirma el obrar de Dios en nuestra vida, para la
realización de su obra maravillosa, haciéndonos quedar bajo su misericordia.
Al igual estos
tres elementos son nuestros cuando hacemos que su Palabra habite en nuestras
mentes o en nuestra forma de desarrollar, guiando decisiones, encaminando y
formando nuestros pasos.
Salmo
119:57- Mi porción es Jehová; he dicho que guardaré Tus Palabras.
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