¿Podrá llegar el día en que hayas hecho
demasiado para el Señor? Decirle, bueno padre creo que he hecho mi parte y el
de algunos más, creo que merezco un descanso y decide tomar reposo unos buenos
años.
¿Podría cansarse de su Creador y no dirigirse a
Él porque ha decidido resolver cosas que Él aún no ha respondido? ¿Tendría realmente esa actitud hacia su
Hacedor?
De eso y más muchos somos capaces, actuamos
como si a Dios le hacemos un favor, como si Él nos debiera algo u obligado a
nosotros está.
¿Se osarías a hacer esperar al Señor hasta que
usted atendiera sus asuntos personales o aquello que realmente le atrae, o
llama importante?
Meditemos sobre nuestros caminos, examinemos
hacia dónde nos hemos ido, si los pasos se han acercado, o con nuestra actitud
nos hemos alejado.
El que tiene que someterse al Señor es usted,
no el Todopoderoso a su persona. Si a esto responde que ya de esto tenía conocimiento,
¿por qué el comportamiento de algunos deja tanto por desear? ¿será a caso uno
de los rostros en el espejo?
Dios tiene un compromiso y es consigo mismo, el
Señor por amor a sí mismo obra y procede para glorificarse. Todo ser humano se
beneficia por su gracia y su misericordia.
Señor, no espero más, has tenido Tu oportunidad
concedida y ahora he de iniciar mi agenda. Y luego le pregunta, ¿el por qué de
aquello…? y luego le haces saber sobre el descontento que tienes…luego pide salida
de la prisión en la que se ha encerrado.
Esta es la compleja vida que viven muchos,
siguiendo a Cristo y deteniéndose para verse en apuros y luego clamar al Señor,
rescátame te ruego. Si Dios fuese como
muchos, no le volvería si quiera a mirar, porque humanidad diría me has colmado
ya, tu proceder no merece que te vuelva a considerar.
Pero Dios, ¡alabado sea para siempre!, como un
Padre que nos ama y conoce nuestro estado, nos sigue tratando, extendiendo su
mano para hacernos volver al redil del que nos extraviamos.
Todo creyente tiene continuamente que llevar a
cabo esta disciplina:
Escudriñemos nuestros caminos,
busquemos y volvamos a Jehová; levantemos corazón y manos al Dios de los
cielos.
Nosotros nos revelamos y
fuimos desleales… (Lamentaciones 3:40-42)
¿Quién es usted pequeño hombre para creer que
ha hecho excesivo para el Señor? ¿Quién se cree usted para decir para expresar
que está cansado de su Dios y hacerle esperar?
Gloria a Dios por este hecho:
Que por la misericordia de
Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias;
nuevas son cada mañana. ¡Grande es Tu fidelidad! (Lamentaciones 3:22,23)
Palabras fuertes para hacernos despertar, para
hacernos considerar que aun siendo pueblo, nuestras tendencias humanas siempre
tratarán de interferir, no le de lugar.
Bendito sea el Señor, cuando podemos admitir,
reconozco que todo esto es una posibilidad en nuestras vidas y comportamiento; y
luego rogarle que le escudriñe y que Él vea, si hay de esas obras en su vida, y
desde su raíz extraerlo y consumarlo en tu poder. Porque el anhelo es que yo
siempre te honre, obedezca y te sea fiel, en todo momento y en todo lugar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario